La Feria del Ajo de Santa Marina atrae a 15.000 personas y a cien vendedores
El alcalde destaca que la villa se transforma durante tres días en el «escaparate del Órbigo» y anima a aprovechar la cita para dinamizar las economías locales
El subdelegado (hablando por teléfono), el alcalde y el general del Maca, durante la inauguración de
Más de 15.000 personas inundaron ayer las calles de Santa Marina del Rey, atraidas por la Feria del Ajo, una cita que se repite cada 18 de julio desde la Edad Media y que, por tradición, servía para marcar los precios agrícolas.
Curiosamente, la villa sólo ofrece el espacio, el mercado, porque no es una localidad productora de ajos. Así que el centenar de vendedores que se instalaron en torno al templo llegaron de otros puntos de la provincia, de Zamora, Salamancfa y Extremadura.
Las ristras de veinte cabezas alcanzaron un precio de diez euros y, según el alcalde, Francisco Javier Álvarez, se produjo el típico regateo de cierre de jornada.
El pueblo olía ayer, además, a pulpo, a chorizo, a pan de hogaza y a escabeche de tino. Los visitantes pudieron también adquirir tejidos, bisutería, dulces, bastones de madera y vasijas de cerámica, diseminados en otros doscientos puestos. El regidor considera que la feria puede ser un encuentro de turismo y gastronomía, y la plataforma para ofertar Santa Marina y su entorno, el valle del Órbigo. Opina que, durante los tres días de la feria, que se clausura hoy, la localidad se transforma en «el escaparate del Órbigo, un lujo, un orgullo colectivo de este territorio».
Contra la crisis económica. Álvarez reconoce que, en la actualidad, cuando la población dedicada a la agricultura está en retroceso, las ferias deben reconvertirse para sobrevivir, adecuándose a la evolución de los pueblos. De ahí, que confíe en que el certamen de Santa Marina «apueste por captar nuevos elementos de interés para poder seguir siendo un elemento que anime las economías locales».
Al acto de inauguración de la feria acudieron ayer el subdelegado del Gobierno, Francisco Álvarez, y sus homólogos de Ávila, Palencia y Salamanca. También acudió como invitado el general Tomás Rivera, del Maca, y los pueblos de la ribera del Órbigo.
La novedad de esta edición es la publicación de un libro sobre la gastronomía del ajo, que repasa las utilidades culinarias y terapéuticas de este ingrediente esencial en la dieta del país y que se sirve en los Paradores.