La dimisión de Alba y la especulación
Análisis | alberto domingo
Un día después de que el concejal de Obras y Urbanismo, Felipe Alba, presentara la dimisión, la actualidad sobre el caso es la ausencia de noticias. Ni el edil cesante ha querido comentar su marcha ni el grupo municipal ni su partido se han manifestado al respecto, dando lugar a una cascada de rumores y especulaciones en la ciudad.
De este pacto de silencio y murmullos participa también la oposición bañezana. Qué mejor ocasión que la marcha de uno de los pilares del equipo de Palazuelo para intentar abrir brecha y ganar la calle. Pero en el Partido Popular ya tienen bastante con las dos dimisiones que llevan esta legislatura y la imposibilidad, que ya va para varios meses, de sustituir a uno de los cesantes, Mauricio Rubio. Por si hubiera poco que barrer, el ex edil citado denunció a su ex portavoz y ésta, a su vez, a su ex compañero. Los populares no están como para abrir la boca.
En el grupo mixto, ya se sabe que el ex pepero y ahora independiente Ramón Santoveña -”que erró en sus cálculos en cuanto al número de concejales que podía sacar el 2007-” tan sólo pía en su turno en los plenos y en el ruegos y preguntas. Se le notan las tablas, pero su voz la aplasta el PSOE recordando su paso por diferentes cargos municipales de los equipos de Fernández Calvo. Por su parte, la leonesista Paquita del Caño realiza la travesía del desierto a la que se condenó su partido en La Bañeza con el ahora pacto contigo y luego con el otro.
Al margen del rendimiento que podría sacar la oposición del hecho, el Partido Socialista y el concejal interesado deberían explicar cómo y por qué se llega a la dimisión.
Se puede argumentar que aducir motivos personales como causa de la dimisión no cerraría los grifos del rumor y de la especulación, pero también es cierto que Alba es un referente en el PSOE bañezano y en el Ayuntamiento, en función de su larga militancia y porque forma parte del equipo que de la necesidad hizo virtud y supo reconducir una situación que en principio le era desfavorable -”la ruptura del pacto de gobernabilidad con la UPL poco antes de la Navidad del 2001-” en las mayores victorias electorales del PSOE en el municipio.
Los socialistas se quedaron a un puñado de votos de la mayoría absoluta en las municipales del 2003 y, cuatro años más tarde, mejoraron los resultados, superando los votos necesarios para obtener el décimo concejal, quedándose a muy pocos de sacar el undécimo, a la sazón, Pérez Villar. La decepción que sufrió éste en la noche electoral se vuelve ahora en euforia, como la que vivió su partido de adopción entonces, por su regreso a la casona, aunque sea como suplente de Alba.