Reportaje | D.M.
Doscientas figuras y sesenta motores
El belén de El Salvador, obra de ocho jubilados, abrió ayer sus puertas

Las escenas del belén se distribuyen en dos alturas.
Alrededor de 200 figuras repartidas en dos alturas, sesenta motores y cerca de una treintena de construcciones, además de regueros, fuentes y un río, forman parte del enorme belén que ocupa la sala de usos múltiples de la iglesia de San Salvador, en La Bañeza.
Con sus diferentes escenas, este año parece haber dedicado su parte trasera al origen de la ciudad, con la instalación de una maqueta de San Salvador, punto en el que se sitúa el primer asentamiento de La Bañeza, y un mercado a su alrededor (el que dio origen a la ciudad).
La construcción del belén se inició el 10 de noviembre y en la había entrado ya el domingo cuando el grupo terminaba de dejarlo listo para la apertura. Aún se le dará algún retoque, pero, básicamente, el belén está ya armado.
Son sesenta los motores que dan movimiento a las diferentes figuras de un nacimiento en el que la cuna del Niño se mece, el herrero golpea con su martillo y se prensa la uva en la bodega. Más de medio centenar entre los que se cuentan los de repuesto, que entrarán en funcionamiento en caso de avería.