Diario de León

Azucarera condena la planta de La Bañeza y sus 160 empleos para molturar en Toro

Se cumplen los peores presagios para una comarca con 1.300 trabajos ligados a la fábrica. La compañía se escuda en garantizar la sostenibilidad del negocio a largo plazo y recuperar competitividad

Editorial | Azucarera: catástrofe para todos

Instalaciones de la planta de Azucarera de La Bañeza, en una imagen de archivo.

Instalaciones de la planta de Azucarera de La Bañeza, en una imagen de archivo.ramiro

Maite Rabanillo
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León

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Azucarera ha confirmado este martes el cierre de la planta de La Bañeza, que será sacrificada junto a sus 160 empleos directos en aras de un «proceso de reestructuración», que tiene como objetivo «garantizar la sostenibilidad del negocio a largo plazo y recuperar su competitividad en el mercado». Son los argumentos utilizados por la compañía en un comunicado en el que se refiere a una «reorganización» de sus instalaciones que supondrá centralizar toda la producción de azúcar de remolacha en la planta zamorana de Toro. Miranda de Ebro tampoco molturará pero sí se quedará operativa «como refinería de azúcar en el norte de España».

El comunicado recoge las palabras del consejero delegado de Azucarera, Jual Luis Rivero, que reitera que «la decisión de concentrar toda la molturación en un único centro es la única manera de garantizar nuestra sostenibilidad y el futuro de la empresa. La hemos tomado tras un profundo análisis de todos los escenarios posibles». Rivero explica que es «una reestructuración justificada por la confluencia de múltiples variables estructurales: unos elevados costes resultantes de mantener tres fábricas operativas; la volatilidad del precio del azúcar, intensificada por las importaciones procedentes de terceros países en condiciones de mayor ventaja; o la caída de las producciones de remolacha debido a la prohibición del uso de sustancias activas».

Resultado: desaparece la última fábrica remolachera que quedaba en la provincia de León tras el cierre en los años 90 de la de la capital y la de Veguellina de Órbigo, con la crisis social que generará en una comarca agroalimentaria por excelencia que tiene en la planta uno de sus sostenes más importantes. Un «gran mazazo» como definía este martes la noticia el alcalde de La Bañeza, Javier Carrera, que suma a la plantilla de 160 trabajadores, más de 1.300 puestos indirectos de empresas de mantenimiento, maquinaria agrícola, industrias auxiliares o ámbito financiero, entre otros.

Para Azucarera, en cambio el cierre le permitirá «canalizar nuestro esfuerzo inversor en mejorar nuestra eficiencia y, en general, la operatividad de la fábrica, garantizando así la sostenibilidad de la compañía».

Un contexto agronómico, económico y regulatorio desfavorable y peores resultados de los esperados son los mimbres con los quese justifica el cierre, que estará acompañado de un Expediente de Regulación de Empleo, «justificado por causas económicas, productivas y organizativas, que afectará a 251 empleados de todos los centros productivos de la compañía, incluidas las oficinas de Madrid y Barcelona». Para ellos promoverá «una negociación que ayude a buscar soluciones efectivas y respetuosas con los afectados».

La empresa producirá azúcar la mayor parte del año en el sur y, ahora también, en el norte de la península con la refinería de Miranda de Ebro, y realizará, además, la campaña de molturación de remolacha en la fábrica de Toro. Rivero asegura que "seguiremos al lado de nuestros remolacheros como hasta ahora y trabajaremos para mejorar la rentabilidad de la remolacha frente a cultivos alternativos, a la vez que garantizamos la continuidad del negocio y la estabilidad del empleo».

Acor llama a la tranquilidad: «tenemos solvencia»

El reelegido presidente de Acor, Jesús Posadas, ha mandado un mensaje de «tranquilidad» a los socios y trabajadores de la cooperativa al asegurar que el «futuro del sector remolachero de Castilla y León» pasa por la entidad. «Estamos preocupados por las informaciones que llegan de Azucarera, pero la situación de Acor es muy distinta: tenemos solvencia económica que garantiza la rentabilidad del Socio y 10.000 hectáreas sembradas que aseguran una campaña normal", ha argumentado para reiterar que «el futuro del sector remolachero de Castilla y León pasa por Acor", ha añadido. «Estaremos muy vigilantes para defender los intereses del sector».
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