Diario de León

Concluye la tercera jornada de declaraciones por el accidente de la Vasco. El juicio se celebrará desde mañana en sesiones de mañana y tarde

Está previsto que la comparecencia de los inculpados concluya el próximo miércoles

Juicio por el accidente de la Vasco. Jornada 4

Juicio por el accidente de la Vasco. Jornada 4

León

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Larga declaración también esta mañana del ingeniero David Toribio, en la segunda semana de toma de declaraciones del juicio por el accidente ocurrido el 28 de octubre de 2013 en el Pozo Emilio de la Hullera Vasco Leonesa. Desde hoy hasta el miércoles está previsto que se tome testimonio al resto de los acusados, tras haber declarado la pasada semana Antonio del Valle Alonso, Arturo del Valle Alonso y Aurelio del Valle Jover, además el director general de la empresa minera, Mario Calvo Herce, y el ingeniero y director facultativo del Grupo Tabliza José Eliseo Solís. Este último fue el único que aceptó las preguntas de los abogados de la acusación, además de las del fiscal y su defensa; lo que prolongó su testimonio durante seis horas.

Eso obligó a trasladar a esta mañana la declaración de David Toribio Fernández, ingeniero técnico jefe del Grupo Tabliza. Que ha declarado durante  cinco horas, desde las 9.30 horas de esta mañana hasta más de las 14.30. 

Desde entonces presta declaración Javier Martínez Rico. La jueza ha decretado que a partir de mañana, dado el retraso acumulado, las jornadas de declaraciones de acusados se produzcan mañana y tarde, con un pequeño receso para comer.

16.36

Tras responder a cuestiones técnicas por parte de la jueza para entender cómo se avanzaba la explotación del macizo 7º de la planta 7ª del Pozo Emilio del Valle, sobre el control de la bóveda y las labores que los mineros llevaban a cabo para asegurar cada avance, se sutirara o no, la vista oral queda suspendida hasta mañana a las 9.30.

La jueza establece que a partir de ahora las sesiones sean de mañana y tarde para intentar avanzar en las declaraciones de los acusados. Hoy sólo han declarado, a lo largo de siete horas, David Toribio y Javier Martínez Rico.

16.00

El ingeniero sigue respondiendo a las cuestiones técnicas planteadas por los abogados de la acusación, así como a las preguntas reiteradas sobre los anteriores incidentes ocurridos en el Pozo Emilio del Valle, comunicación de los distintos niveles de responsabilidad en la seguridad, y cuestiones técnicas del modo de explotación y lo que se anotó durante los días en los que se produjo la explotación en esa planta del macizo 7º. Explica también que cuando llegó a la mina organizó la recuperación y salida de los mineros accidentados, porque había gran actividad en las zonas de la galería y casi no se podía circular. 

15.30

El ingeniero señala que los miembros de la brigada de salvamento estaban atendiendo sus otras funciones el día del accidente. Los que estaban de guardia estaban ejerciendo otras labores, y sus equipos estaban en las instalaciones del Grupo Fábrica en la mina de Santa Lucía. Al margen de los autorrescatadores no había en la mina bombonas de oxígeno disponibles. Aunque después del accidente sí se colocaron. "Similares a las de los bomberos, pero antes no las había". 

No le consta que hubiera desprendimientos parciales de metano durante 2013, más allá del registrado en 2009. A la pregunta de si con la demostrada peligrosidad de la Planta 7ª del Pozo Emilio del VAlle no consideraron la necesidad de tener más elementos de seguridad disponibles, responde que nadie estaba preparado para un supuesto como este. "No se tomó ninguna medida en este sentido, y en este caso tampoco consideramos que fuera necesario". 

15.00

Martínez Rico fue la última persona que pasó por el taller donde se encontraban las víctimas mortales, poco antes de producirse el escape de gas. Y la última que habló con ellos. "Cuando entré en la mina aún no habían ocurrido los incidentes con las cintas transportadoras". 

Señala que su metanómetro en todo ese recorrido sólo registró concentraciones de grisú de 0,5% ó 0,6%, y no hubo señales de alerta. A la pregunta de que el metanómetro del cuarto panzer registrada a esas horas un 5% de gas, señaló que "entonces tendría que estar pitando, y yo no oí nada". 

Detalló dónde se encontraban las víctimas mortales y qué planeaban  hacer, a la espera de que se restableciera la electricidad. E incide en que tenían que asegurar las labores realizadas para salir de la explotación, aunque no había señales de que el taller no fuera seugro. 

14.30

Comienza la declaración de Javier Martínez Rico, que dice que no era subjefe del Grupo Tabliza, sino ingeniero técnico auxiliar, en el primer relevo. Explica el sistema de trabajo con los responsables de seguridad, y apunta que "todo lo que están hablando de anomalías era la normalidad en la que trabajábamos en esa mina desde que yo llegué a la empresa". 

Y señala que nunca encontró valores anormales en el metanómetro que portaba ni en los automatizados con respecto a otras explotaciones del pozo

14.29

Concluye el interrogatorio de David Toribio, que insiste en que "no es incongruente" que se señalen niveles elevados de grisú y vista de bóveda y demás anotaciones que recogieron los vigilantes con la normalidad que esto se considera en una mina de categoría 3. Insiste en que "no hubo ninguna comunicación de peligro" en los libros de los vigilantes que pudiera haber evitado la muerte de los seis mineros.

14.05

"Desgraciadamente, ante una avenida de grisú de más del 90% no se puede hacer nada", señala el acusado a preguntas de su abogado. Insiste en que todos los mineros muertos tenían sus autorrescatadores y sabían utilizarlos, y que las salidas estaban señalizadas con luces. 

Toribio insiste en que el fenómeno fue impredecible e inevitable de todo punto, "por la cantidad de metros cúbicos de gas desalojados, la presión con que ocurrió y que fue un único aporte de modo continuado". Características que hicieron que el tiempo en el que la atmósfera quedó sin oxígeno en el taller fue "instantáneo", y tardó 100 segundos en llegar a la salida de la zona. ¿Cuánto tiempo pudieron sobrevivir los que estaban en el taller? "Lo que tardaron e correr hacia la cabeza del cuarto panzer, donde se desvanecieron". 

13.40

Se reanuda la toma de declaraciones, con el abogado defensor del ingeniero David Toribio. Que señala que "lleva desde las 9,30 declarando a todas las preguntas, las imaginables y las inimaginables". Toribio visitó el lugar del accidente pocos días después, primero con la autoridad minera y más tarde con el perito judicial. 

Insiste en que la conclusión del informe de Minas de que se produjo un hundimiento de la bóveda es imposible porque todos los elementos materiales del taller estaban intactos, y es imposible que la bóveda colapse sin que nadie oiga nada.

Señala que durante 2010 y 2011 la Dirección General de Minas investigó el Pozo Emilio y el macizo 7 para ver si era necesario elevar la categoría de la mina a nivel 4, que implica que es sospechosa de desprendimientos instantáneos de grisú. Y no se llegó a cabo esta calificación. 

Dos años después se produce lo que varios peritos y el ingeniero considera un fenómeno gasodinámico, pero Minas insiste en que el desprendimiento se metano se produjo por rotura de la bóveda. Y no por el fenómeno que se investigó poco antes para determinar la categoría de peligrosidad de la mina. 

13.20

Tras repetir algunas cuestiones sobre las funciones de seguridad y responsabilidades de cada cargo en el organigrama de la empresa, la jueza da un receso de 5 minutos.

13.00

David Toribio señala que ninguna de las víctimas mortales del accidente se había colocado el autorrescatador, "lo tenían sin abrir"; mientras que los lesionados "entraron sin tener que haber entrado a rescatarles, nadie se lo pidió". 

Lo hizo también el vigilante Carlos Conejo, que entró varias veces "y salvó literalmente la vida a alguno de los heridos". 

12.20

Los mineros que acudieron a rescatar a sus compañeros y resultaron lesionados sabían, y así habían sido formados, que los autorrescatadores sólo son para abandonar la explotación en caso de peligro, y en ningún caso se utilizan para rescatar a otros compañeros. "Si acudieron fue por razones de humanidad, creo, como habríamos hecho todos. Sabían lo que daban los autorrescatadores, pero fueron a ayudar". 

Varios de los abogados han insistido en la formación de seguridad que se daba periódicamente a los mineros. Entre la que no se encontraban las tareas de rescate, que correspondían a la Brigada de Salvamento. Los autorrescatadores se colocan en una media de cinco segundos, y dan 100 minutos de respiración en reposo y 30 si el minero se está moviendo para salir de la zona peligrosa. 

12.00

El ingeniero defiende que el caudal de ventilación en el Pozo Emilio triplicaba el exigido por la norma, y que las mediciones del metanómetro ubicado en el cuarto pancer no son significativas del índice de grisú que hay en la explotación, porque recoge los datos del metano de retorno, los valores sumados de todas las actividades que se producen en la zona. Determina cuándo ha de pararse la ventilación (la electricidad), pero no se corresponde con los valores que recoge el metanómetro que lleva el vigilante, que es el que determina el nivel de grisú en la zona donde están los trabajadores.

11.30

El abogado señala que en el libro de vigilantes a partir del día 16 de octubre señalaban que había "mucho gas" en la rampla y el principio de la galería, y lo hacen a diario hasta el día 24. Además le recuerda los accidentes ocurridos entre 2009 y 2015 por expulsiones y explosiones de grisú. "Independientemente de lo que diga el libro de vigilantes, lo que pensaban es que había mucho metano, ¿no es extraño que no le llave la atención que lo apunten todos los días, si sólo anotaban los fenómenos que se consideraban extraordinarios?"

El ingeniero responde que en "todos y cada uno de esos días el libro de vigilantes concluye en todos los turnos diciendo que 'todo estaba normal'. Apuntaron lo que marcaban sus metanómetros, y los valores eran normales".

 

11.10

El ingeniero señala que es Minas la que tomaba la decisión de elevar la categoría de la mina a 4ª después del desprendimiento de grisú de 2009, aunque el abogado señala que según la  Normativa de Seguridad Minera el director facultativo podrá solicitarla. "Tendrá que preguntar al facultativo, no es mi competencia". 

David Toribio insiste, como hizo la semana pasada José Eliseo Solís, en que durante los días anteriores al accidente no vieron ni se les comunicó ninguna situación que pueda considerarse anormal en el tipo de explotación del macizo 7º del Grupo Tabliza. 

El viernes anterior al accidente (que fue un lunes) se produce acumulación de metano del 1,5% en varias ocasiones. Y el sábado se registró una parada de la ventilación primaria y secundaria de ocho horas en los ventiladores de la mina, lo que incrementó la presencia de grisú. Aunque durante el domingo, que no hubo trabajos de explotación, la ventilación estuvo funcionando. 

El lunes, día del accidente, a partir de las 11,35 horas se produjeron incrementos de metano que llevaron a los trabajadores en algunos momentos a salir de la explotación, cuando se superaba el 2%, como exige la DIS. 

El ingeniero señala que las dos paradas en la ventilación se produjeron por averías eléctricas en los aparatos de la mina, y que los trabajadores estaban en la zona de ventilación primaria. 

A preguntas del abogado sobre por qué los cadáveres se encontraron en la zona de los pánceres, señala que cuando los niveles bajaron entraron a testear la explotación para prepararla. "En todo caso, siempre bajo el control del vigilante, que medía la cantidad de metano". 

Responde por último, a preguntas del abogado, que desde su experiencia minera era "imprevisible" pensar que se produciría un fenómeno gasodinámico, que los escapes registrados con anterioridad de grisú eran normales en ese tipo de explotaciones y que los datos no indicaban en ningún caso que se podía producir un escape de semejantes dimensiones". 

10.40

David Toribio responde a los abogados que cuando entró en el tercer relevo del día 25 (a las 22.00 horas) no vieron nada raro en la información automatizada del ambiente de la explotación; y que el pico de metano del 4% se alcanzó cuando se desgasificó la llave al explotar, con unos valores que considera normales. 

10.17

La abogada de una de las acusaciones pregunta por el cambio de vigilantes (el que tenía que estar ese día tenía prácticas en la Brigada de Salvamento); y también por la falta de firmas en algunos de los cambios de turnos de los vigilantes. También le llama la atención que, siendo vigilantes distintos en cada turno, en varias ocasiones todo esté escrito con la misma letra.

Le interroga también sobre las subidas del nivel de metano el día 25 (el viernes, último en el que se explotó antes del accidente) y si el día 28 dio orden de sutirar aunque se había visto bóveda. A lo que el ingeniero responde que sólo se dieron tiros largos para medir. 

La letrada le pregunta si no le preocupa que le ocultaran los vigilantes la información sobre el grisú, pero sí apareciera en los escritos de la autoridad minera. A lo que responde que revisó el libro de comunicación entre vigilantes, como era su obligación. "Es ahí donde el vigilante tiene que dejar reflejada cualquier anomalía, y no lo hizo".

9.45

Comienza la vista oral. El acusado Carlos Conejo no ha podido acudir hoy, como estaba citado. 

Comienza la declaración de David Toribio Fernández. Ingeniero técnico y superior, tenía encargado revisar los libros de seguridad y ventilación, y hablar con todos los vigilantes. A primera hora revisaba todo el registro de control ambiental del día anterior, y los libros de vigilantes, de tiros,... Visitaba el taller siniestrado prácticamente a diario. Nunca vio nada anormal en la explotación, "ni tengo por escrito ninguna comunicación que hablara de anormalidades durante la semana anterior al accidente". 

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