Los palmeros buscan cobijo en la catedral de astorga
secundino pérez/ m. fernández
La amenza de lluvia no frenó el júbilo de los palmeros, que ayer recorrieron las calles de Astorga, en busca de la bendición del obispo. El paso de la Borriquilla, a hombros de ochenta braceros de la cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, encontró en la Catedral el resguardo perfecto cuando la lluvia se dejó notar. En esta ocasión, la plaza Mayor extrañó la bendición de los ramos, que se llevó a cabo en la Seo. El gozo dio paso al recogimiento de la Dolorosa. La archicofradía, que organiza la procesión de la Virgen de los Siete Cuchillos, decidió acortar el recorrido para evitar que la lluvia fuera la protagonista. | a. v.