La Ronda del Dulce Nombre de Jesús Nazareno no sucumbe a la lluvia y llama a la participación en la procesión de Los Pasos
Con los toques de la esquila, el clarín y el tambor, la cofradía convoca a todos los leoneses al grito de ‘Levantaos hermanitos de Jesús, que ya es hora'

La Ronda de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno volvió a salir puntual en la noche de Jueves Santo de la plaza de San Marcelo, frente al antiguo Consistorio, para hacer el tradicional llamamiento a la participación en la procesión de Los Pasos que desde primera hora de la mañana del Viernes Santo recorre las calles de León.
A pesar de la lluvia, cientos de personas llenaron la plaza para acompañar a los tres hermanos de la Cofradía que, ataviados con sus túnicas negras y con esquila, tambor y clarín, hicieron la llamada a su hermanos y a todo el pueblo leonés a acompañar a las trece imágenes que forman parte de la procesión de Los Pasos, antes conocida como la procesión del Calvario.
Desde el balcón del Consistorio de San Marcelo, el pregonero, el que fuera secretario de la Cofradía, Francisco García Martínez-Becerril, fue el encargado del preámbulo de la Ronda. «Fervor, pasión, amor, devoción, tradición, todo esto y mas representan para un papón de Jesús la noche mágica y misteriosa de Jueves Santo», recitó García Martínez-Becerril, que con la Ronda «rompe el silencio» con el «penetrante tintineo» de la esquila, seguido del sonido del clarín y el golpe del tambor para acabar con «la voz clara y sonora que convoca a procesión penitencial».
«Después de cientos de años, y ya son 402, uno más se cumple el encargo y al romper el alba la ciudad se viste de negro y una marea de hermanos de Jesús se extiende por la ciudad dirigiéndose a su sede de Santa Nonia. Allí están los miles de papones de Jesús con su cruces y banderas, braceros hermanados pegados a sus pasos hombro con hombro», añadió el pregonero.
Tras estas palabras, los cofrades y asistentes rezaron un Padre Nuestro para dar paso a los denominados toques oficiales a cargo de la esquila, clarín y tambor para llamar a la procesión de manera simbólica al pueblo de León con las palabras «Levantaos hermanitos de Jesús, que ya es hora». Tras los aplauso, la comitiva inició su recorrido por calles y plazas de la ciudad, en el que visitó también el Palacio Episcopal, el Palacio de los Guzmanes -sede de la Diputación Provincial-, la Subdelegación de la Defensa y la Subdelegación del Gobierno.
En ese momento se procedió a «encerrar" al abad de la Cofradía, José Manuel de Luis, en su domicilio, recibiendo un toque de Ronda en el portal y otro una vez haya entrado en su casa, para volver a recogerle al alba y llevarlo hasta la iglesia de Santa Nonia, desde donde partió la procesión.
Este acto, con mención especial en la declaración de Interés Turístico Internacional de la Semana Santa leonesa, guarda algunas semejanzas con el ‘Merlú’ zamorano y el ‘Tararú’ palentino, ambos protagonizados por las cofradías nazarenas que al romper el día saldrán en procesión y que da comienzo también a las doce de noche del Jueves Santo, día del Amor Fraterno, como preludio y aviso del prendimiento de Cristo.