SEMANA SANTA
La lluvia no impide que se celebre El Encuentro
Horas antes del comienzo de la procesión de Los Pasos los responsables de la hermandad ya habían advertido de que, con lluvia o sin ella, el Encuentro se celebraría
Las intensas lluvias no impiden la salida de la Procesión de los Pasos en León.
El acto más emotivo de la Semana Santa leonesa, El Encuentro, se ha celebrado a pesar de la lluvia y no porque ésta no haya hecho acto de presencia, sino porque a pesar del aguacero de este Viernes Santo, la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno ha decidido llevar a cabo de igual forma este momento cumbre de la Semana de Pasión leonesa.
Horas antes del comienzo de la procesión de Los Pasos, desfile en el que se enmarca este encuentro entre las tallas de San Juan, la Madre Dolorosa y el Nazareno, los responsables de la hermandad ya habían advertido de que, con lluvia o sin ella, el Encuentro se celebraría.
Con un mínimo retraso, el cortejo partió a las 7,30 horas de la mañana de la iglesia de Santa Nonia para iniciar un desfile que, en caso de haberse podido realizar en su plenitud, se hubiera prolongado hasta pasadas las 15 horas, pero que debido a la lluvia, una vez finalizado el Encuentro, ha regresado al punto de origen.
Sobre las nueve de la mañana, las trece tallas entraron en la Plaza Mayor, escenario de este emotivo y singular acto.
Una hora más tarde, cuando los braceros trasladaron al Nazareno al centro de la Plaza Mayor, el cielo comenzó a arrojar agua, justo en el momento más esperado por las miles de personas que se habían congregado allí, y que conformaron, un año más, un llamativo arco iris de paraguas.
La talla ha presidido, majestuosa con su imponente serenidad, el emocionante momento en que San Juan se arrodilla ante la Madre Dolorosa, frente a frente, rememorando los pasajes del Evangelio, mientras los cofrades hacen bailar el resto de pasos en señal de gozo con la música de «La Dolorosa».
Es el momento cumbre de esta procesión y probablemente de la Semana Santa de León, especialmente estético, cargado de emoción y sensibilidad, de simbología y recogimiento y, como el pasado año, condicionado por la lluvia.
Las miles de personas congregadas en la Plaza Mayor han roto con aplausos un momento mágico y emotivo e, incluso, las lágrimas han hecho acto de presencia en los rostros conmovidos de muchos fieles.
Después del acto, la procesión ha renunciado a continuar el recorrido y la comitiva se ha dirigido hasta la iglesia de Santa Nonia para poner fin a la procesión más esperada de la Semana Santa.
La procesión de los Pasos, sin embargo, tiene su inicio en la medianoche, en ese momento que separa el Jueves Santo del Viernes Santo, donde los representantes de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, cuyos pasos pujan 1.200 braceros, celebran la llamada Ronda.
Se trata de un acto en el que, al grito de «¡Levantaos hermanitos de Jesús, que ya es la hora!», ha hecho su llamamiento con esquila, clarín y tambor comenzando por el Ayuntamiento de la ciudad, para llamar a los leoneses a presenciar la procesión de Los Pasos.
La Cofradía de Dulce Nombre de Jesús Nazareno fue fundada en el año 1611 y es una de las más antiguas de la capital leonesa y de toda la provincia, y actualmente cuenta con unos 4.500 hermanos, lo que la convierte también en una de las más numerosas.