Una de las hermanas de la sacramental y penitencial Cofradía de Nuestro Padre Jesús Sacramentado y María Santísima de la Piedad Amparo de los Leoneses. RAMIRO

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Dicen que hará calor. Como si estuviéramos en el sur. Que bajo la túnica habrá un infierno. Que los braceros tendrán que mirar al cielo para respirar. Será, dicen, día sureño en estas tierras del Norte que hoy se miran en Sevilla y no sólo por la solana, y no sólo por la longitud del nombre de la cofradía que abre en Sábado de Pasión las procesiones de León. Sale Nuestro Padre Jesús Sacramentado y María Santísima de la Piedad Amparo de los Leoneses, esa que puja a dos hombros en vez de a uno, esa que lleva capirote alto, de un metro, en vez de capillo, la que viste de azul marino en vez de negro, la que la ciudad, parca en expresiones, llama simplemente el Sacramentado. Y basta. Aires del sur se respiran en esta ciudad norteña, empeñada en marchas del Guadalquivir, en faroles dorados y Vírgenes guapas. Todo bien, menos olvidar. Menos olvidar que aquí los cofrades se han llamado desde antaño papones, y que las paponas no han sido nunca cofradas aunque cofradas hubiera en aquellos lejanos días en los que las mujeres tenían carta de pago en el Nazareno. Papones, sí. Qué si metían miedo. Qué que la palabra tenga otro significado.

Papones irán al besapies de la Redención, en las Carbajalas, donde es tradición repartir pan, queso y limonada. Y los nuevos hermanos del Santo Sepulcro, que serán bendecidos en la misa de Admisión. Y papones y paponas serán los de la Bienaventuranza con su Cristo por las calles del barrio de San Claudio hasta que rozando la medianoche suene con emoción ‘La Madrugá’ y el día haya acabado.

Pero antes de eso, es Sábado de Pasión en la ciudad. Día de papones, de braceros y braceras, de pujas y raseos, de pasos bailados y mecidos. Día de reivindicar lo nuestro

Cargando contenidos...