Lágrimas como caídas del cielo
La Catedral de León se refleja en el instrumento musical de un componente de una banda. RAMIRO
Saldrán los capillos celestes de La Bienaventuranza a recordar que el negro de sus túnicas es el único que vale en la alturas para el Día del Amor Fraterno, así antaño conocido y siempre celebrado. Y elevarán sus pasos al cielo en el acto de la Catedral decididos a romper el mosaico de nubes que, a esa hora, seguro que se habrá disipado ya y dejará lucir un sol de justicia. Para que la fiesta que lo es solo a medias por mor de las modernidades, luzca sus mejores galas como víspera del Día entre Todos los Días.
A lomos de corceles tricolores pregonarán Las Siete Palabras que Mariano Medina hubiera pronosticado cielos despejados en San Marcelo para la mañana de hoy, que tiene que saber León entera que la hermana Maite Fernández López llenará de aire sus pulmones para ahuyentar a cirros, cúmulos, estratos y nimbos. Porque sólo tú eres Santo, señor. Y sólo tú vas a darnos un día sin lágrimas caídas del cielo.
Que los hermanos del Cristo del Gran Poder no van a ser los del ‘Gran Llover’. Quiá. Y disfrutarán de La Despedida cuando la luz del sol ilumine sus cíngulos de plata.
Porque no se van a repetir dos años seguidos la suspensión de la procesión de María del Dulce Nombre. ¡Que va!. Que la penitencial verde cubre un Camino de Esperanza que lleva a una tarde sin paraguas, ese invento maldito del Averno.
¿Santa Marta va a estrenar con un disgusto la sección de Galileos que ha incorporado este año a su procesión? Negativo. No está bien romper las ilusiones de los niños. Por eso no va a caer ni gota cuando La Cena se abra paso majestuosa en la calle y el sol del atardecer disipe la nubosidad.
El Desenclavo celebra a cubierto el Oficio de Tinieblas. No hay problema. Y para cuando la Ronda de JHS invite a levantarse a los hermanitos de Jesús, llegada la medianoche, no quedará ni el más mínimo atisbo de nubosidad en los cielos que cubren el Consistorio Viejo. Porque hoy van a salir todas las procesiones. Palabra. Y si no, para eso está la fe, que consiste en creer en lo que no se ve. Pues eso.