Las Tres Caídas de San Andrés desafía a la lluvia en su procesión titular
Las procesiones desafían a la lluvia en vísperas del Domingo de Ramos
Cerca ya de las diez de la noche, la cofradía de las Tres Caídas regresa de nuevo a la iglesia de San Andrés, desde donde había partido algo más de tres horas antes. Final
La cofradía de las Tres Caídas en su recorrido por las calles de San Andrés
¡Hermanos, capillos abajo y buena puja!. Así, al grito del abad de la cofradía, Julio Saurina, salía minutos después de las 18.30 horas la procesión de las Tres Caídas de la iglesia de San Andrés. Un cielo plomizo, de momento en calma amenazaba lluvia, que acompañaría al cortejo durante largos instantes a lo largo del recorrido. Antes de la salida, el párroco de San Andrés indicó la Señal de la Cruz y el abad rezó una oración. «Cristo Jesús estamos aquí reunidos para que Él nos conserve en unidad, nos fortalezca...». Un Padre Nuestro y capillos abajo. El golpe de vara en las andas del Nazareno terminó con el suave mecer de sus braceros y comenzó a embocar la principal avenida de San Andrés. Delante, pequeños monaguillos con faroles, la cruz y el incienso, seguidos del guión de la cofradía. Las manolas daban paso en el cortejo a la banda de tambores y cornetas, fundada hace dos años, interpretando marchas al estilo tradicional leonés. Luego, las velas de las penitentes y un pequeño grupo de hermanos de fila delante de la majestuosidad de la Dolorosa pujada por 47 braceras. El nuevo paso, Cruz y Atributos, no pudo finalmente salir y se quedó totalmente ornamentado en sus andas por falta de braceros. La banda de cornetas y tambores de la cofradía de Cristo del Gran Poder acompañó con sus acordes y su negra indumentaria a la de las Tres Caídas. Una hora después de su salida de la iglesia de San Andrés, llegó la primera de las tres escenificaciones de las Caídas. El Nazareno se inclinó -movido por sus braceros tras el toque de campana y solo al son de los tambores- ante el altar en el barrio que lleva su nombre, para seguir con el mismo ritual en la antigua Viña del Santo y culminar en el viejo Ayuntamiento del tercer municipio. En el recorrido una fina lluvia contribuyó a la melancolía de la tarde, incentivada también con las moradas túnicas de terciopelo de los papones de las Tres Caídas y el momento de la Pasión que representan con su cortejo. Para cerrar la procesión, la Corporación de San Andrés, con el alcalde a la cabeza, el cura del pueblo y representantes de otras cofradías leonesas con vara.