NUEVO PASO
Once presos pujaron por León la Condena de Cristo
El paso de la Condena de Cristo entra en Plegarias
Nueve presos del módulo terapéutico de Mansilla de las Mulas y otros dos en tercer grado participaron ayer como braceros en la procesión del Santo Cristo del Perdón durante sus más de cinco horas de duración, hasta su recogida en la parroquia de San Francisco de la Vega, cerca de la medianoche. Los reclusos pujaron el paso de la Condena de Cristo, que la cofradía estrenó ayer para conmemorar su cuarenta aniversario, junto a los cofrades del Perdón y hermanos del Cristo del Gran Poder y el Santo Cristo de las Bienaventuranzas. La cofradía solicitó un permiso para los presos como una forma más de cumplir con su finalidad social en relación con la población reclusa. Para ello contaron con la colaboración no sólo del centro penitenciario, sino también de Cáritas. La asociación católica cuenta desde hace dos años con un piso de acogida que tutela permisos penitenciarios para internos de ambos sexos y cuenta con un programa piloto de acompañamiento en el que participan 35 voluntarios. Es el segundo año en el que la cofradía solicita permisos para presos que participan en la procesión del Martes Santo. El año pasado catorce reclusos pujaron el Cristo de la Esperanza. La salida que disfrutaron este año los presos recluidos en Mansilla de las Mulas es de seis días y se divide en dos tramos, el primero para los ensayos y disfrute de actividades culturales y el segundo para la procesión y sus preparativos. El paso de la Condena de Cristo es un paso de misterio, de los conocidos en el mundo de la Semana Santa como de Paso de Tribunal y, según señala el viceabad de la cofradía, Roberto Fernández, «supone una novedad en la representación escénica de la pasión leonesa». Este año salió con las figuras de Cristo y Caifás, pero se espera que en el 2006 pueda ser procesionado al completo con las representaciones de José Arimatea y Anás para completar la escena en la que el sanedrín condena a Cristo.