Diario de León

| Reportaje | Tradiciones leonesas |

El márketing llega a la limonada

Las tradiciones se adaptan a los nuevos tiempos y la bebida de la Semana Santa leonesa abandona poco a poco las jarras para presentarse embotellada, etiquetada y con marca

Monchi Cabreros, junto a la limonada etiquetada por su establecimiento, La Cava de Santa Clara

Monchi Cabreros, junto a la limonada etiquetada por su establecimiento, La Cava de Santa Clara

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Silvia Nuñez - león
León

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El márketing se abre paso en las tradiciones. Este año es posible no sólo encontrase la limonada en jarras de cristal, sino también en botellas etiquetadas y con su marca, una manera de seguir la costumbre, pero adaptándose a los nuevos tiempos. En la Edad Media, en tiempo de cuaresma, nace la ya famosa expresión de matar judíos . Nos situamos en el Barrio Húmedo, por aquel entonces, centro de vida para los judíos que vivían en la ciudad, era también el centro de sus actividades económicas, ya que la mayoría de ellos eran mercaderes, y dónde se encontraba la sinagoga. El tiempo de cuaresma era también tiempo de abstinencia, y para poder maquillar el vino, a los taberneros de la zona se les ocurrió añadirle hierbas aromáticas, hinojo, limón y azúcar, consiguiendo de este modo que la gente de la época siguiera consumiendo. El problema era que de esta forma, el alcohol, se subía mucho más rápido, con lo que la gente, que envidiaba a los judíos, comenzó a utilizar la expresión de matar judíos , como una manera de increparles. Durante la Semana Santa, la mayor parte de judíos que vivían en la ciudad huían o evitaban salir de casa para no tener que enfrentarse al resto de la sociedad. En la actualidad, se sigue utilizando está expresión, y se sigue matando judíos desde el Viernes Santo hasta el Domingo de Resurrección. Se sigue haciendo la limonada en las casas de forma artesanal, pero también parece que las últimas tecnologías han llegado a lo más tradicional. La vinoteca, La Cava de Santa Clara, es el segundo año que ofrece a sus clientes la limonada de costumbre, pero hecha con ayuda de la tecnología. Se arriesgan con una limonada embotellada y etiquetada, pero elaborada de manera tradicional con la receta maragata (añadiendo higos y pasas). «Apostamos por seguir la tradición adaptándola a nuestro estilo», comentaba Monchi Cabreros, propietario del establecimiento; «si cuidamos al extremo el vino, ¿por qué no vamos a hacer lo mismo con la limonada», se pregunta. Este año, se han elaborado doscientos litros, y la acogida por parte del público es muy buena. «La limonada embotellada y etiquetada es más limpia que la casera, más fácil de servir y mucho más cómoda de guardar, ya que se mantiene en cámaras frigoríficas para poder servirla con una buena temperatura», señala. La etiqueta constituye también una novedad; el año pasado era la fotografía de un grupo de papones de la Cofradía del Dulce Nombre, este año, y gracias a uno de los integrantes de esta hermandad, representa el paso de la Flagelación. La vinoteca no es la única que se ha decidido ha embotellar y etiquetar su limonada. La bodega Agribergidum , de Cacabelos, lo lleva haciendo ya cinco años. Una idea que surgió de un grupo de amigos y que con el paso de los años se ha ido consolidando. De poco más de mil botellas que se elaboraron el año pasado, este año se han pasado a más de tres mil. Con una receta de unos antiguos monjes de Villafranca, pasada de generación en generación a través de la familia, se une la más antigua tradición con lo último en tecnología.

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