Calvario popular leonés de mano de la Cofradía del Santo Cristo de la Expiración y el Silencio

Momento del Vía Crucis Procesional celebrado ayer
El cántico de las Llagas cerró un año más el tradicional Vía Crucis organizado por la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y el Silencio en la iglesia de los Padres Capuchinos, para dar paso al popular acto del besapié ante el Santo Cristo de la Expiración. Antes, durante toda la celebración del Vía Crucis un coro de Villalobar se encargó de ir cantando el recorrido del Calvario, un acto que reúne la pasión de la Semana Santa con las tradiciones más arraigadas en la historia leonesa, a través de la recuperación del Calvario cantado según la costumbre de los pueblos leoneses. El Vía Crucis se celebra dentro de la iglesia de los franciscanos, donde se detiene en las catorce estaciones procesionando, dentro del templo, la imagen del Crucificado de García Irurozqui. La cofradía ha recuperado la tradición de la Venerable Orden Tercera de San Francisco, que partiendo del convento recorría las calles de la ciudad realizando las catorce estaciones del Vía Crucis en los cruceros que estaban repartidos por la ciudad. Recuperar el Calvario ha supuesto varios años de investigación en los archivos de la orden, hasta establecer cómo se celebraba entonces y qué particularidades presentaba. La Cofradía del Cristo de la Expiración y el Silencio se formó en 1991 y tiene su sede en el convento de los franciscanos. Con poco más de un centenar de hermanos, tiene un sentido claramente penitencial y de recogimiento.