La Vera Cruz celebró un encuentro en el que la música de las bandas y una saeta fueron los protagonistas

El encuentro del Cristo de las Tres Caídas y la Virgen de la Esperanza
Los pasos de la Virgen de la Esperanza y el Cristo de las Tres Caídas protagonizaron anoche un nuevo encuentro en el atrio de la Parroquia de Santa María, en La Bañeza. Ambas imágenes partieron de la sede de la hermandad para llegar, en dos desfiles, al mismo punto. El silencio, a excepción de la música, fue la nota de ambos cortejos, con representación de los cabildos y del municipio. Acompañaba a la Virgen un grupo de personas y la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora de Soledad. Una amplia representación de la Cofradía Penintecial de las Águedas de El Salvador acompañaba a la Madre de Dios. El cortejo del Cristo era más solemne, con las notas de la Banda Municipal de Música como fondo, un mayor número de personas acompañando a esta imagen del nazareno, además de los emblemas de la Cofradía: el pendón y el crucificado. El diálogo La mayor parte de los bañezanos optó por esperar a los pasos en la plaza Mayor, donde se enfrentaron los pasos -sobre ruedas-. Fue entonces cuando se escuchó, gracias a la megafonía, el diálogo entre un Jesús que acepta la voluntad de Dios y una María que sufre por su hijo. La Banda Municipal de Música, la de La soledad cobraron de nuevo protagonismo y, posteriormente, una saeta, cantada desde un balcón del Ayuntamiento, ganó el silencio en la plaza Mayor. Terminado el encuentro, el redoble de tambores marcó el regreso a la sede de la Cofradía. La Vera Cruz vuelve esta noche a las calles de La Bañeza, con la Procesión del Miserere, en la que se verá el paso emblema de la cofradía, del bañezano Fernández Ruano. El cortejo saldrá de la capilla de Juan de Mansilla sobre las doce de la noche, una vez que se haya retirado La Amargura, al término de la Procesión del Silencio, organizada por la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que saldrá de la Iglesia de Santa María a las nueve y media de la noche.