El proyecto que desmonta la PAC y revuelve al campo
La propuesta presupuestaria de Europa ha vuelto a revolver al sector y abre una larga negociación con muchos frentes sobre el futuro de las ayudas

Marcha simbólica de agricultores europeos desde el Parlamento Europeo hasta la Comisión Europea.
El sector agrario ha recibido como «la peor de las reformas» la propuesta del Marco Financiero PllAurianual 2028-2034, porque aparte de recortes plantea desmantelar la PAC actual y un paso atrás en los 63 de esta política que ahora representa un 33 % del presupuesto europeo.
Rechazada por el Gobierno, los ambientalistas y las comunidades autónomas, la propuesta choca con la declaración de intenciones del equipo de la CE tras las tractoradas, que podrían reactivarse en otoño.
La gran novedad es un «megafondo» que engloba políticas como la PAC, los fondos regionales o la pesca; se accederá a sus ayudas mediante planes nacionales y regionales que elaborarán los países y después evaluará la CE.
El primer pilar incluye los pagos directos; el de desarrollo rural medidas cofinanciadas por los Estados miembros para actividades distintas o complementarias a la agricultura.
Para 2028-2034, la CE destina «como mínimo 300.000 millones de euros» para ayudas agrícolas, el 80 % del presupuesto actual y los países pueden dotar sus sobres con más ayudas; respecto al marco actual, la partida baja entre un 20 % y un 25 %, pero aparte hay que analizar la asignación por países.
España dispondrá de 79.900 millones para distribuir entre fondos regionales, pesca y ayudas agrícolas, casi un 20 % menos de lo asignado en el periodo actual; está por ver cuál es el porcentaje exacto de recortes de lo que llegará el campo.
En el marco actual, España es el tercer beneficiario de la PAC, con 7.724 millones anuales y 47.700 millones para 2021-2027.
El investigador y experto en PAC, Tomás García-Azcárate, afirma, en declaraciones a Efeagro, que, «siendo optimista», para evitar el recorte haría falta la capacidad en los países para presentar proyectos suficientes.
En su opinión, la propuesta es «contrarrevolucionaria y un paso atrás». Opina que traslada «el problemón de Bruselas a los Estados miembros», como ha ocurrido con los planes estratégicos nacionales de la actual PAC, en la que los países tienen más responsabilidad.