El sector primario, como parte de la solución para la salud ambiental
El pastoreo protagoniza el programa Life Green Sheep por su capacidad para secuestrar carbono de manera permanente
Una oveja en una granja de León.
El investigador y coordinador en LIFE Green Sheep (España / Europa), Roberto Ruiz Santos, defiende la ganadería y la agricultura como parte de la solución al cambio climático por su capacidad de secuestrar carbono de manera permanente y el efecto del pastoreo sobre la salud del suelo. Ruiz Santos ha protagonizado el sábado 11 de abril la primera ponencia técnica de la 39ª edición de la Feria Nacional de Ganado Ovino Selecto de Raza Churra que se celebra este fin de semana en Palencia y que organiza la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino de Raza Churra (ANCHE).
Bajo el título Huella de carbono y ovino: retos y oportunidades para mejorar su sostenibilidad, el investigador ha centrado su intervención en el análisis de la huella de carbono en sistemas de ovino de Castilla y León, País Vasco y Aragón, tanto de carne como de leche, con el objetivo de medir no solo las emisiones, sino también la capacidad del sector para capturar carbono.
En este sentido, ha insistido en que la visión tradicional que señala a la ganadería como causante del cambio climático está incompleta, afirmando que la agricultura y la ganadería son los únicos sectores que pueden secuestrar carbono de manera permanente, lo que abre nuevas oportunidades en un contexto marcado por el desarrollo de políticas ambientales y mercados de carbono en Europa.
«Estamos acostumbrados a ver la ganadería como un causante de cambio climático, pero la agricultura y la ganadería entiendo que son la solución, porque son los únicos sectores que pueden secuestrar carbono de manera permanente», ha afirmado.
Una de las claves para avanzar en esa dirección, según ha explicado, es el pastoreo y, en particular, en su gestión eficiente.
«El pastoreo tiene un efecto muy importante sobre la salud del suelo», ha señalado, recordando que este elemento, a menudo olvidado, es la base tanto de la agricultura como de la ganadería y actúa además como un importante sumidero de carbono. En esta línea, ha puesto el acento en el pastoreo rotacional o regenerativo, una práctica que permite optimizar la relación entre el animal, el pasto y el suelo. Según ha indicado, este modelo ya está ofreciendo resultados muy interesantes en experiencias piloto, al favorecer la regeneración del suelo y mejorar la eficiencia productiva.
Ruiz Santos ha defendido que la clave está en introducir estos cambios de forma progresiva, empezando por pequeñas parcelas que permitan a los ganaderos comprobar sus beneficios antes de extenderlos al conjunto de la explotación, en un proceso que requiere formación y acompañamiento técnico.
Junto al pastoreo, ha señalado otras vías para reducir la huella de carbono del ovino, como la mejora genética de razas como la churra o la reformulación de los piensos para disminuir las emisiones de metano entérico (un gas de efecto invernadero producido como subproducto natural de la digestión en rumiantes), lo que permitiría avanzar hacia una producción más eficiente tanto desde el punto de vista económico como ambiental.
El investigador ha reconocido que el sector primario puede mostrar cierta resistencia al cambio, aunque ha matizado que la evolución ha sido constante. «Es importante tener la mente abierta, escuchar y probar», ha apuntado, al tiempo que ha reclamado más apoyo técnico especializado frente al peso creciente de la burocracia.