Azucarera reconfirma a León como punto estratégico para la remolacha
La compañía asegura que apuesta por un modelo integral de apoyo al agricultor «basado en el acompañamiento técnico durante todo el ciclo»

La remolacha es uno de los cultivos clave de la provincia leonesa.
La directora agrícola de Azucarera, Salomé Santos, ha destacado el crecimiento del cultivo de remolacha en Castilla y León pese al actual contexto de precios bajos del azúcar. La compañía prevé alcanzar este año una superficie total de 9.400 hectáreas sembradas, reforzando especialmente su presencia en la comunidad.
Según explica Santos, parte de la estrategia ha consistido en concentrar el cultivo en zonas más cercanas a su área principal de actividad. «Nuestro objetivo era mantener una superficie similar a la del año pasado, pero reforzando nuestra apuesta por Castilla y León», señala. Para ello, se han sustituido hectáreas situadas en territorios más alejados, como La Rioja o Álava, por nuevas superficies en la comunidad. El resultado es un crecimiento neto de alrededor de 1.000 hectáreas en la región.
Más de la mitad de la superficie contratada por la compañía se concentra en la provincia de León, donde se cultivan unas 5.000 hectáreas de remolacha. Para la responsable agrícola, esto confirma el carácter estratégico de la provincia para la empresa. En este sentido, recuerda que el cierre de la fábrica de La Bañeza generó dudas sobre el futuro del cultivo en la zona, aunque insiste en que la apuesta agrícola por León se mantiene. «Nuestra apuesta por León es firme y de largo plazo», afirma.
Desde el punto de vista agronómico, Santos destaca que la remolacha sigue siendo un cultivo clave dentro de las rotaciones de regadío en Castilla y León.
En un contexto marcado por el aumento de los costes de producción y la volatilidad de los mercados agrícolas, la remolacha ofrece también una mayor previsibilidad económica para los agricultores. «En remolacha hay un contrato desde el momento de la siembra», explica Santos, lo que permite al productor conocer de antemano las condiciones y planificar mejor la gestión de su explotación.
La compañía también apuesta por un modelo integral de apoyo al agricultor, basado en el acompañamiento técnico durante todo el ciclo del cultivo. «Nuestros técnicos de campo acompañan al agricultor desde la siembra hasta la entrega», explica. Este asesoramiento continuo se complementa con servicios y suministros a través de empresas colaboradoras, que facilitan el trabajo diario en las explotaciones.
En materia de sostenibilidad, la directora agrícola subraya que la remolacha contribuye a una agricultura más eficiente y responsable. Por un lado, favorece la rotación de cultivos y ayuda a mantener la salud del suelo. Por otro, los avances en genética, riego y gestión agronómica permiten ajustar mejor el uso de recursos como el agua o los insumos.
Santos reconoce que el sector ha tenido que adaptarse en los últimos años a cambios importantes, como la desaparición de algunas herramientas fitosanitarias relevantes. Sin embargo, considera que la situación está mejorando gracias a la mejora genética de las variedades y a una agricultura cada vez más tecnificada y precisa.
De cara al futuro, Azucarera se muestra optimista sobre la evolución de la remolacha en Castilla y León. Santos señala que la campaña actual podría registrar rendimientos medios superiores a los del año pasado y destaca que las siembras se han realizado en buenas condiciones y con unos quince días de adelanto respecto al ejercicio anterior. Para Santos, la clave para seguir atrayendo a nuevos agricultores es la rentabilidad del cultivo.