Diario de León

La peor campaña del cereal en León

La principal provincia productora prevé una caída de cosecha del 40% mientras los agricultores acusan el aumento de costes y la incertidumbre del mercado

Una máquina cosechado cereal en una imagen de archivo.

Una máquina cosechado cereal en una imagen de archivo.maRCIANO PÉREZ

María Carnero
León

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La provincia de León, considerada uno de los grandes motores cerealistas de España y referencia en la producción agrícola de Castilla y León, encara una campaña marcada por la preocupación, la incertidumbre y unas previsiones especialmente negativas para el sector. Los agricultores y organizaciones agrarias alertan de una situación «demoledora», con una caída de producción que podría superar el 40% respecto al pasado ejercicio, al mismo tiempo que los costes de producción continúan disparados.

La combinación de menos superficie sembrada, menores rendimientos y un escenario climático adverso ha encendido todas las alarmas en el campo leonés. Según los datos manejados por la Lonja Agropecuaria de León, la producción provincial podría pasar de las 431.777 toneladas registradas en 2025 a apenas 254.731 toneladas este año, un descenso histórico que afecta principalmente al trigo, la cebada y el maíz.

El retroceso responde, en gran parte, a una reducción del 25% de la superficie sembrada, pero también al fuerte descenso de rendimientos provocado por la falta de lluvias y las altas temperaturas registradas durante la primavera. En las zonas de secano, las pérdidas podrían alcanzar el 30%, mientras que en regadío se calcula una merma cercana al 8%.

El inminente inicio de la campaña de cereal de invierno ha provocado una creciente tensión en los mercados agrícolas. Desde la Lonja de León reconocen que el nerviosismo ya se refleja directamente en las cotizaciones, impulsadas por la previsión de una cosecha corta y por el encarecimiento del cereal en los puertos respecto al mercado interior.

En la última sesión de la lonja se registraron subidas en prácticamente todas las categorías de cereal, salvo el centeno, que mantuvo su precio. El sector teme además que esta situación pueda agravarse en las próximas semanas si se confirma definitivamente la baja disponibilidad de producto.

A ello se suma la incertidumbre internacional, especialmente por el impacto de la guerra de Ucrania y las importaciones masivas de cereal procedente de ese país, una situación que las organizaciones agrarias consideran perjudicial para los productores nacionales.

Las asociaciones agrarias denuncian que el verdadero problema del sector no solo es la caída de producción, sino el aumento continuado de los costes de producción. Según organizaciones como UCCL y Unión de Uniones, el gasto en gasóleo, fertilizantes y otros insumos se ha incrementado más de un 30% respecto a campañas anteriores.

Los agricultores aseguran que producir una hectárea de cereal cuesta actualmente entre 650 y 700 euros, una cifra que, unida a la reducción de la cosecha, hace prácticamente imposible mantener la rentabilidad de las explotaciones.

Además, las elevadas temperaturas registradas en abril y mayo han acelerado el secado del cereal, especialmente del trigo y la cebada. El secretario general de UPA Castilla y León, Aurelio González, advirtió de que muchas explotaciones podrían trabajar este año «a pérdidas», ya que los rendimientos previstos están muy lejos de los obtenidos en campañas anteriores.

«Si el año pasado se alcanzaron medias de 4.000 kilos por hectárea, este año llegar a 3.000 ya sería un buen resultado en muchas zonas», lamentan desde el sector.

La campaña vuelve a evidenciar la gran diferencia existente entre las explotaciones de secano y las de regadío. Mientras las zonas dependientes exclusivamente de la lluvia están sufriendo con mayor intensidad el impacto de la sequía y las olas de calor, las áreas con sistemas de riego regulado logran amortiguar parcialmente las pérdidas.

No obstante, incluso en regadío, los elevados costes energéticos y el precio del agua están reduciendo notablemente los márgenes de beneficio de los productores.

La situación preocupa especialmente en una provincia como León, donde el cereal representa una actividad estratégica tanto desde el punto de vista económico como social.

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