La escasez de veterinarios atenaza a la ganadería
La provincia de León ha perdido la mitad de sus veterinarios de campo en 20 años y la ausencia de relevo generacional deja ya explotaciones de la montaña sin asistencia sanitaria para sus animales

El veterinario rural Antonio Manuel Rodríguez Zarza en una explotación de la provincia leonesa.
La falta de veterinarios de campo amenaza el futuro de la ganadería extensiva en la provincia de León, donde algunas explotaciones de las zonas más aisladas de la montaña ya tienen dificultades para recibir asistencia sanitaria para sus animales. La escasez de profesionales, unida al envejecimiento del colectivo y a la ausencia de relevo generacional, compromete la atención a las explotaciones ganaderas y pone en riesgo su rentabilidad.
Actualmente, entre 35 y 40 veterinarios trabajan en el campo leonés, la mitad que hace dos décadas, mientras que el sector necesitaría incrementar su plantilla entre un 10 y un 20 por ciento para garantizar la prestación de estos servicios.
El veterinario de campo y vicepresidente del Colegio Oficial de la Profesión Veterinaria de León, Antonio Manuel Rodríguez, advierte de que «la situación más complicada y comprometida se encuentra en la montaña leonesa», donde los ganaderos de las zonas más aisladas están teniendo problemas para conseguir asistencia profesional. «En zonas alejadas dentro de la montaña leonesa la situación es grave, porque a veces ya no hay ningún tipo de servicio veterinario para atender a un animal enfermo», denuncia.
Una situación que también afecta a las explotaciones de mayor tamaño, donde determinadas tareas de asesoramiento técnico, asistencia clínica y reproducción quedan sin realizar por la falta de profesionales. «A medida que desaparece el veterinario en el medio rural, los profesionales que quedan en la zona aumentan su propia carga laboral. Más kilómetros y más servicios», explica Rodríguez.
La ausencia de asistencia veterinaria tiene consecuencias directas sobre la salud de los animales y la viabilidad económica de las explotaciones. Según el vicepresidente del Colegio, el déficit de profesionales «empeora el estatus sanitario de la cabaña ganadera» y provoca un deterioro de los indicadores técnicos, lo que reduce la rentabilidad y competitividad de las granjas.
Además, recuerda que el control de las zoonosis y las enfermedades emergentes exige una vigilancia continua de los animales, una labor que «ya no se está produciendo en determinadas zonas de la provincia, especialmente en áreas alejadas de núcleos urbanos y zonas aisladas de montaña».
Sin relevo generacional
El problema amenaza con agravarse durante los próximos años debido al envejecimiento de los profesionales. La edad media de los veterinarios de campo en León se sitúa entre los 55 y los 57 años y, durante la última década, únicamente se han incorporado cinco o seis nuevos profesionales al medio rural de la provincia. «El problema se agravará en una década, porque estaremos casi todos jubilados y la incorporación de nuevos profesionales es testimonial», alerta Rodríguez, quien recuerda que solo entre el diez y el 20 por ciento de los veterinarios de campo terminan su trayectoria profesional en el medio rural. El resto cambia de actividad antes de jubilarse, principalmente para incorporarse a la Administración, que ofrece condiciones laborales más atractivas.
Sin embargo, la falta de relevo no responde a una escasez de titulados universitarios. El vicepresidente del Colegio asegura que «hay una cantidad más que suficiente de egresados que cada año salen al mercado laboral», pero reconoce que «el medio rural no resulta atractivo para los nuevos graduados». Entre las principales razones señala el desconocimiento del funcionamiento de las explotaciones ganaderas, las exigencias físicas del trabajo y la falta de reconocimiento social de la producción animal, además de unas condiciones laborales y económicas que dificultan la incorporación de jóvenes.
Las condiciones de trabajo constituyen otro de los principales problemas para garantizar el futuro de la profesión. «La veterinaria de campo no está suficientemente remunerada y nuestros horarios, periodos vacacionales y jornadas de trabajo no son muy sugerentes», reconoce Rodríguez.
Ante esta situación, el presidente del Colegio Oficial de la Profesión Veterinaria de León, Álvaro Borge, reclama la implicación de las administraciones públicas para evitar que la falta de profesionales continúe agravándose y comprometa la atención sanitaria de las explotaciones ganaderas. Además, la organización colegial estudia solicitar el reconocimiento de la veterinaria de campo como una actividad especialmente dura o peligrosa para acceder a la jubilación anticipada mediante coeficientes reductores.