1. Apariencias
En la caverna de Platón las sombras reflejadas en el muro acaban siendo la única realidad para aquellos esclavos de la ignorancia que tenían por reales las apariencias y oían no las voces verdaderas, sino el eco confuso que llegaba de afuera. Qué es la verdad sigue siendo una interrogación que nos acucia. Y si somos capaces de una respuesta mínimamente convincente, asomará de inmediato una nueva pregunta: ¿Dónde está la verdad? En cualquier caso habita más allá de las sombras, al otro lado del muro de las sombras, liberada del círculo que atenaza y fija sombras. Como sugiere un título de Claudio Rodríguez, condenados a las apariencias, buscaremos la alianza con la verdad, intentaremos romper, como quiere el poeta, la cáscara y la máscara de las cosas para acceder a «la celda donde cuaja el fruto», para trascender así «la inmensa cicatriz que oculta la honda herida». Acaso de este modo dejemos de ser esclavos de la mentira, cautivos de las apariencias.