Publicado por
León

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Los valles miran siempre hacia ternura

inicial, hacia origen, hacia infancia

de hombres o mundos. Contempláis un valle

y el corazón se os llena de nostalgia,

¿de qué Señor?

Desde un repecho miro:

allá, al fondo, se extiende Villafranca

del Bierzo -“noble piedra, nombres altos,

huertos secretos, siglos de pizarra-.

La tarde cae. Horizontales líneas

de sol los montes a lo lejos rayan.

Y por debajo, sombras transparentes

-quietud de sombra en tiempo- son un agua

densa, con sueño, y llenan la ancha copa

del valle. El río hacia Toral resbala.

Silencio. Un trenecito inverosímil

pita: parece un grillo en la distancia.

El valle bebe y bebe silencioso.

En eses sesga el río, y pasa y pasa.

Río es amor: es manso amor de valle.

Un valle en sombra es humedad con alma.

Zumo de una ternura me rebosa

dentro del corazón y me lo acalla

igual que a un niño.

Chopos en hilera,

laderas de viñedo, casas, tapias.

Finos dibujos forma agua que fluye

-veo de aquí su tracería exacta,

los bandazos, las presas, los canales,

los canalillos: aceradas lanzas

que se ahíncan en prados tiernos, verdes-.

¡Hacia un destino verde el amor mana!

Todo en silencio se consuma. Bebe

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y bebe el valle. El río pasa y pasa.