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ALFONSO GARCÍA
León

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Palabras encadenadas

Maite Carranza. Ed. Edebé, Barcelona, 2010. 254 pp. Premio Edebé de Literatura Juvenil. A partir de 14 años

Maite Carranza (Barcelona, 1958) es una de las voces más personales de nuestra literatura juvenil. Y esta hermosa, valiente y arriesgada novela lo confirma con creces. Pero no voy a desvelar el desenlace, sorprendente, que golpea al lector en el sentimiento y en el interés lector, que se desboca página a página hasta atraparnos irremediablemente. No voy a desvelar el desenlace, pero sí a repetir, como en la novela (p. 232), «cuántas chicas, como Bárbara deben de vivir en la oscuridad y condenadas al silencio». Y es que en Palabras encadenadas se palpa la dureza de la soledad, el silencio y el miedo y se convierte así en un relato escalofriante que disecciona la hipocresía de la sociedad moderna.

El caso se centra en la desaparición, hace cuatro años, de Bárbara Molina, entonces de quince años. Una llamada reabre el caso, y en un día, trepidante, con multitud de claves abiertas, se llega a la solución del mismo, cuyo eje pivota en los abusos sexuales a que fue sometida Bárbara, que, en la magnífica disposición narrativa de la obra, nos relata el lugar donde está encerrada, cómo transcurre allí su vida, los pensamientos que se agolpan en su mente, la búsqueda de la huida-¦ En esta disposición, los capítulos se alternan con las posturas de los personajes cercanos a la joven: Nuria Solís, la madre que, angustiada, ha pensado incluso en el suicidio; Eva Carrasco, la amiga que se reprocha no pocas actitudes hacia ella-¦ Y, sobre todo, el detective Lozano, que se jubila ese mismo día y quiere dejar el caso cerrado, antes de pasárselo, al día siguiente, al joven inspector Toni Sureda. Todos estos personajes reconstruyen su vida anterior y se muestra así el contraste entre aquélla y la actual. De ahí surgirá la luz que aclare, dolorosamente, la razón de la desaparición.

La historia está exquisitamente contada desde el plano literario. Con una prosa fresca, vigorosa, descarnada a veces, dibuja los sentimientos (angustia, sensaciones, relaciones entre padres e hijos...) con gran precisión. Estos sentimientos se encarnan en personajes concretos, que llegamos a sustantivar con cierta facilidad, especialmente en algunos capítulos que acaban siendo redondos por su retrato interior sobre todo. No se puede obviar, en esta contemplación del conjunto, el rompecabezas múltiple en que se convierte la trama, que atrapa al lector y, como consecuencia, le obliga a acelerar el ritmo de la lectura.

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En Palabras encadenadas Maite Carranza confirma, una vez más, que es una excelente narradora, una excelente contadora de historias. Por estas razones recomendamos su lectura. De verdad.