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Harry Potter da el salto digital
l. Todos los títulos de la saga se ponen a la venta a través de la plataforma Pottermore.
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Los siete títulos que conforman la exitosa saga Harry Potter , creada por J.K. Rowling, salieron esta semana por primera vez a la venta en formato electrónico en la plataforma web Pottermore, creada por la autora para compartir material inédito con los seguidores del joven mago.
De momento, los siete títulos sólo están disponibles en inglés, aunque según la página pronto ofrecerán las traducciones al francés, italiano, alemán y español, que se podrán leer en un amplio abanico de dispositivos que incluye libros electrónicos, tabletas y teléfonos móviles. El director ejecutivo de la página, Charlie Redmayne, que en el pasado trabajó para la editorial Harper Collins, señaló a la web The Bookseller que este lanzamiento supone un «gran día» para la marca que representa.
El precio de cada uno de los primeros tres títulos es de 5,97 euros, mientras que los cuatro últimos ejemplares cuestan 8,36 euros. Si se opta por comprar la colección completa, el desembolso será de 46,18 euros. Con más de 400 millones de ejemplares vendidos en cerca de 200 países, Harry Potter ha batido todos los récords desde 1998. En julio de 2007, el final de la historia se convirtió en el libro más demandado en sus primeras veinticuatro horas, despachándose 8,3 millones de copias sólo en Estados Unidos. Por su parte, la saga fílmica, protagonizada en los cines por el actor Daniel Radcliffe, comenzó a despedirse de sus millones de fans el pasado 15 de julio, cuando se estrenó la última de las películas: Harry Potter y las reliquias de la muerte. Parte 2 .
La página, asociada con Sony, es una de las iniciativas lanzadas por Rowling y sus socios para mantener viva la magia de Harry Potter... y sus ingresos. La escritora J. K. Rowling, que recientemente anunció que iba a introducirse en el mundo de la ficción para adultos, se resistió durante mucho tiempo a permitir que las historias de Harry Potter estén en formato digital, pero finalmente decidió que no podía parar el progreso tecnológico.