La conspiración financiera
l. El escritor leonés Germán Gullón, autor del thriller ‘La codicia de Guillermo de Orange’, asegura que las cajas de ahorro alemanas son un polvorín. La codicia de guillermo de orange Germán Gullón Editorial Destino. 18,90 euros.
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La crisis del euro y la escalada de la prima de riesgo española pueden ser vistas como un thriller financiero. Es lo que ha hecho Germán Gullón, hijo del escritor leonés Ricardo Gullón, al escribir La codicia de Guillermo de Orange ( Destino), una novela que narra en clave conspirativa el hundimiento de los países del sur de Europa en virtud de la sobredosis de austeridad impuesta por los alemanes. La derrota de Holanda en el Mundial de Fútbol ante España desata la ira de Joost van der Linden, un empresario que añora la gloria del imperio holandés y que no puede ocultar su inquina contra los españoles.
Van der Linden y sus secuaces no dudan en recurrir al soborno de autoridades universitarias, corresponsales de guerra e incluso al crimen para manchar la reputación de un país. Germán Gullón, cuyas estancias en Estados Unidos y Holanda le permiten ver las cosas con cierta distancia, considera que Alemania vive sobre un «polvorín» por la situación de sus cajas de ahorro, sin que ello se traduzca en la calificación de su deuda, que goza de una excelente nota.
Más o menos lo mismo sucede con Estados Unidos, «un gigante con los pies de barro» por su abultado déficit. Según Gullón, la prima de riesgo española volverá a subir y se acercará a cotas peligrosas en cuanto en Alemania se celebren en septiembre las elecciones. «Merkel necesita para ser reelegida algunas buenas noticias», entre las que se incluye la mejora de la solvencia de España, asegura el crítico literario y escritor. El título del libro alude al documento publicado en 1581 por Guillermo de Orange, el inventor de la guerra psicológica. En el siglo XVI, De Orange se valió de calumnias e imágenes trucadas para desacreditar al enemigo, en este caso los españoles, que fueron tildados de «marranos».
Para los protagonistas de la novela, este escrito sigue siendo válido al cabo varias centurias, pues para quebrar la confianza en la deuda de España y del resto de los países del ‘cinturón del ajo’ (Grecia, Italia, Portugal) cualquier treta, por sucia que sea, es legítima.
Gullón aduce que los españoles no tienen por qué sentirse inferiores a otros ciudadanos, y arguye que los inquisidores alemanes fueron más diligentes enviando a la hoguera a herejes que los españoles, demasiado ocupados en asuntos burocráticos para alimentar la hoguera.
Para el autor sería una «malísima noticia» que el Reino Unido se saliera de la Unión Europea, un buen invento si se contrasta a la luz de la historia. «Los europeos han tenido que hacer muchísimas concesiones a los británicos. Ahora bien, el precio que tendrán que pagar estos si rompen amarras con la UE será altísimo». Por de pronto, Londres dejará de ser la capital financiera de Europa y tendrá que afrontar sin chivos expiatorios los problemas del desempleo, los inmigrantes y las desigualdades sociales. Al vivir por temporadas en Holanda, el escritor ha sido testigo de las burdas manipulaciones de que ha sido víctimas los españoles a cargo de la prensa extranjera. Hasta los periódicos de calidad han caído en las caricaturas tramposas que identifican a los españoles con un hatajo de indolentes, culpables de intoxicaciones alimentarias como la que ocurrió con la crisis de los pepinos. «Yo mismo escribí al corresponsal en Madrid de un periódico holandés y me ofrecí a impartirle un curso acelerado de cultura española. Lógicamente no recibí respuesta», apunta Gullón.