La difícil facilidad creativa
el buen hijo Ángeles González-Sinde Finalista Premio Planeta, 2013. 318 páginas.
La difícil facilidad es uno de los más difíciles objetivos de cumplir en la tarea creativa; de ahí la satisfacción del lector al finalizar esta divertida novela con la que Ángeles González-Sinde ha resultado finalista del Plantea. Nunca decae el interés de lo narrado, algo impensable si se tiene en cuenta que la novela son las confesiones de Vicente, un tipo madrileño corriente que, a sus 37 años, vive con su madre y atiende el negocio de la papelería. Mantiene vivo el recuerdo de su padre (que se le aparece en una curiosa escena al inicio de la obra para interesarse por su vida y su familia) y discute afectuosamente con su madre, antigua simpatizante del PC. Ayuda además a su hermana Nuria, en la educación de sus tres hijos, de tres padres diferentes, y adora a su amigo José Carlos y a su perro Parker. Vicente no aspira nada y nada pretende, pero un accidente doméstico de su madre trastoca su vida al tener que contratar una asistenta rumana. Corina, la chica rumana, transforma la rutina diaria de Vicente y le hace ver todo de otra forma expresándose en un español lacónico, de divertidas estructuras gramaticales. Corina tiene un sentido diferente de la vida y por ello la vida será, otra, como lo va a ser la relación con sus seres queridos, incluido Parker, su perro. El irresoluto Vicente rompe su habitual indecisión y le propone relaciones formales a Corina, pero nada es como parece. Vicente acaba utilizando un bello cuaderno para escribir, pero no lo ha cogido de su tienda, lo ha comprado muy lejos. Y escribe en él con honda nostalgia, pero con ciertas esperanzas. Termina así la novela de un español indeciso, irrelevante, cuya actitud humana y sus experiencias diarias se transforman en una crónica fresca, divertida, con hondo sentido del humor, plasmado en situaciones inesperadas y en diálogos de gran ingenio.