Una montaña poco mágica
efectos secundarios Almudena Solana Planeta, Barcelona, 2013. 276 pp.
El lema de la obra, una cita de G. Perec, sirve de advertencia al lector. Hablando de la pieza de un puzle observa el escritor francés: «solo cuenta la posibilidad de relacionar esa pieza con otra…al conectarla con una de sus vecinas, desaparece, deja de existir como pieza». Esta es la dinámica literaria y sobre todo humana que siguen los personajes de esta novela de Almudena Solana.
El título responde a esos efectos secundarios de los que todos los medicamentos son portadores. De ahí que el lector deba adoptar una actitud muy especial ante la escena del comienzo: un policía reduce a los asaltantes de una farmacia. La situación deriva en una relación personal entre el agente y su amigo el farmacéutico, que (alterando la entonación de su nombre) le recuerda, al comienzo y al final de la obra: «-La vida es pura química, German -siempre me llama así». Esta escena inesperada incluye un detalle especial; las cajas que caen de una estantería… «Son los diez medicamentos más vendidos ¿Le sorprende?», pregunta el farmacéutico. Y son además los nombres de los diez personajes de la obra. Para darse una idea de la relación onomástica, el lector puede consultar las páginas 262 y 263, algo que facilitará su andadura lectora. Como advierte Perec de una pieza aislada, cada uno de los personajes (Paracetamol, Lexatí, Orfidal, Ventolín…) con frecuencia «deja de existir como pieza».
Los personajes son seres acuciadas por la enfermedad, ancianos acogidos en residencias para mayores, seres en fin sumidos en dificultades. Algunos de ellos, como el actor de cine Tom Candle, han vivido un pasado fulgurante, pero la mayoría viven un presente desolado, con la amenaza de la enfermedad o las angustias de la vida moderna. Por todo ello, la obra es una apuesta estilística arriesgada. Presenta condiciones muy especiales de novela y una originalidad narrativa que puede sorprender a muchos lectores.