Delicias en una clínica psiquiátrica
todos los perros son azules Rodrigo de Souza Ed. Sexto Piso, Madrid, 2013. 108 páginas.
Bienvenida la locura literaria! Una mezcla de diario hospitalario y delirio farmacológico. Para morirse de pena, ¿o de risa?», escribió Joca Reiners Terron sobre este libro, una novela autobiográfica publicada por Rodrigo de Souza poco antes de su muerte en una clínica psiquiátrica en Río de Janeiro. «Vivo sedado y lleno de dosis altas de medicina en la vena. Todo para ser invadido por una música, todo para mantener el buen orden del estado. Somos la minoría, pero, al menos, yo digo lo que me da la gana». En ese manicomio, esos lugares tan bonitos y con muchas flores y árboles, según la ironía del autor, vio muchas cosas. Y él nos permite, a través de la lectura, entrar en ese mundo, convivir con las paranoias o acabar pensando si hay más cuerdos dentro o fuera de esos lugares, habituados en el primer caso a los medicamentos contra las neurosis. Amigo el paciente y autor, entre otros, de Rimbaud, permanentemente, y de Bauldelaire, «que aparecía sólo de vez en cuando», el argumento, una alerta constante que nos impacta y previene, aunque no sepamos de qué, se trama literariamente de una forma intensa que se desarrolla a un ritmo imparable y frenético, con dominio de la frase breve, tajante, densa y una magnífica estructura en permanente tensión. Y trenzándolo todo, la riqueza de los mundos mostrados y sus contradicciones, un largo recorrido por los sentimientos agazapados en el subconsciente, imágenes de una belleza extraordinaria ancladas en los diversos reinos de las paranoias –«… hay un colibrí poniendo el polen en cada estrella de la noche»- o hermosos anacronismos. Dicho esto, queda escrita mi recomendación. Un magnífico escritor que «ha tenido un impacto importante en la literatura brasileña contemporánea».