Evocación e investigación narrativas
Como la sombra que se va Antonio Muñoz Molina Seix Barral, Barcelona, 2014. 532 páginas.
U n breve fragmento del Salmo CII abre esta novela, con ecos del tempus fugit. Antonio Muñoz Molina recuerda su vida y trata de descubrir la que durante diez días llevó en Lisboa James Earl Ray, el asesino de Martin Luther King. Los 26 largos capítulos recogen de forma alterna la narración en primera persona del novelista y los descubrimientos de la compleja personalidad del prófugo Ray.
Lisboa es el epicentro en el que convergen ambas trayectorias vitales. El novelista vuelve después de muchos años a visitar a su hijo y recuerda los viajes anteriores. La ciudad ha sido para él un apasionante escenario personal y literario. Desde ella recrea su vida de funcionario en Granada, entre la lectura, el jazz, el alcohol y la condición de padre poco ejemplar. El descubrimiento de que J. Earl Ray pasó en Lisboa diez días tratando de huir a las colonias portuguesas será para el novelista una obsesión literaria, lo que explica que los capítulos dedicados al prófugo aumenten de forma llamativa. Lisboa termina desplazada por Memphis, donde el narrador–investigador rescata la biografía de Ray, con los momentos decisivos e inquietantes de la muerte de Luther King. Desde esta perspectiva la obra se bifurca en dos estratos literarios: la recreación subjetiva del narrador (con magníficas digresiones sobre el amor, la creación, la música, el paisaje…), se complementa con la visión minuciosa de la vida de J. E. Ray y su escenario.
Es posible que muchos lectores se decidan por uno de los planos, pero es necesario considerarlos como complementarios. Ahí está su secreto: «Yo vivo en dos mundos y en dos tiempos en la misma ciudad» (p.515). La «Nota de lecturas, agradecimientos» ofrece claves luminosas de esta doble vertiente y de ese «tu», sutilmente disperso entre las páginas.