Una trama propia de la novela negra

l El escritor Rafael Balanzá presenta . su nueva obra, ‘Recado de un muerto’. recado de un muerto Rafael Balanzá Ed. Siruela, Madrid, 2014. 194 páginas diciones B. 576 páginas. 23,75 euros.

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alfonso garcía
León

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F inal sorprendente, que no anticipo por no desvelar uno de los muchos encantos de este thriller sicológico. Sorprende, además, por inesperado, lleno de la agudeza que el escritor alicantino muestra en la invención de los argumentos. Pero lo desarrolla aquí con intensidad, con fuerza, incorporando al mismo otras historias, su propia memoria y sus sueños, desde la actualidad, la introspección sicológica o las reflexiones al hilo de la narración. Añádase al interés argumental la riqueza y precisión del lenguaje, capaz de discurrir con sencilla elegancia por los diversos aspectos que aborda. Pablo, el protagonista y narrador, es un pequeño delincuente, un traficante con ciertas inquietudes científicas y poéticas. Planea, junto con Ángel Bru, compañero de fatigas en estas lides, un atraco al Versalles, un prostíbulo de carretera. Ángel le envía un e-mail: «Te espero en la nave dentro de una hora. Ven tú solo. No intentes llamarme al móvil porque me temo que no contestaré. Es necesario que nos veamos cuanto antes. Ha ocurrido algo y tenemos que hablar. Es grave y urgente. Te lo explicaré cuando llegues». Y cuando Pablo llegó a la nave de Las Zalbias, «la población marítima en la que vivimos y en la que nos hemos criado juntos», encuentra a su amigo muerto de un balazo en la frente. ¿Quién lo había matado? El enigma sube de tensión cuando lee un nuevo correo: «Estoy muerto, ya lo sé. Tú me has metido una bala en la cabeza esta mañana…».

«Llevamos demasiado tiempo teniendo miedo», le dice Marta, su novia. Así y todo, deciden buscar explicaciones, especialmente en su entorno. Pero las cosas se van complicando cada vez más. «Estaba resignado –escribe Pablo- a la inercia de mi destino, irremediablemente marcada por mis decisiones de las últimas horas. Me sentía incapaz para anticiparme a los acontecimientos, o para prepararme ante posibles contingencias que de todos modos escaparían a mi control». Desarrollados los acontecimientos en un breve espacio de tiempo, cuyas unidades —«Viernes», «Sábado», «Sábado tarde», «Domingo, lunes»— sirven al autor para marcar las partes de la novela, la sorpresa del final empeora la situación. Una larga e interesante reflexión explica algunas claves de entendimiento y, sobre todo, una postura ante la realidad. Magnífico.

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