Libros aderezados de ternura

l Salen a la luz dos gratas invitaciones a la lectura familiar firmadas por autoras de la tierra: ‘Mi abuelita Juanita’ y ‘Un lugar llamado Colinaverde’. el vínculo entre una abuela y su nieto y las peripecias de una aldea muy semejante a las leonesas centran estos títulos pensados para los nuevos lectores

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e. gancedo
León

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C on el paso del tiempo —reflexiona Nelia Martínez— nos hacemos mayores y nos vamos olvidando, poco a poco, de compartir momentos con nuestras abuelas... Es una pena que en nuestras apretadas agendas muchas veces no quede tiempo para ir a verlas y sentarnos a charlar un rato con ellas, tapados con una manta». Con estas palabras explica Nelia Martínez, la autora de Mi abuelita Juanita (Eolas Ediciones) la auténtica razón de escribir este delicioso cuento que cuenta con ilustraciones de la también leonesa Graciela Fernández. «Mi objetivo no fue inculcar ningún tipo de valor sino mostrar la ternura que puede llegar a haber en las relaciones entre las abuelas y los nietos», aclara Nelia, autora novel que no descarta seguir cultivando este tipo de labor a la vista de las satisfacciones que le ha reportado.

«En realidad, el hecho de escribir este cuento responde más a una petición que me hizo mi marido que a un acto planificado. El relato trata de una abuelita, de cómo su nieto la ve y de cómo vive su relación con ella. Para escribirlo me inspire en la abuela de mi marido y en el vínculo que tenían, algo que tuve el placer de observar de cerca y que me parecía muy tierna incluso siendo él un adulto». Y prosigue: «He de admitir que nunca se me había pasado por la cabeza escribir un cuento pero reconozco que disfrute mucho con ello». En cuanto al ‘secreto’ de escribir para los más pequeños, Nelia Martínez lo desconoce en cuanto tal, pero lo que sí cree «es que si uno disfruta como un niño escribiéndolo, ellos disfrutarán leyéndolo. Los niños son muy agradecidos, a mí me encanta ver la cara de mi hijo cada vez que se lo leo. Y por cierto las ilustraciones han plasmado perfectamente lo que tenía en mente, todo gracias a una gran profesional que ha hecho un trabajo maravilloso y con la que da gusto trabajar».

La segunda obra lleva por título Un lugar llamado Colinaverde (editorial Lobo Sapiens) y su autora, Vanesa Díez, comenta que el libro «nació de un grupo de alumnos de seis años con los que trabajo usando historias y personajes inventados para cada actividad. Los propios niños me van demandando información acerca de esos personajes (qué les gusta, cómo son, por qué les pasan algunas cosas...) y así comienzan a crecer hasta convertirse casi en seres reales, con sus peculiaridades, sus defectillos y su (muchas) cualidades».

Prosigue Díez informando de que Colinaverde «es una aldea. Una aldea pequeña, como tantas de las nuestras, que se organiza y se desorganiza sola. Que es autosuficiente y a veces un poco peculiar; en la que los vecinos, cuando un problema afecta al pueblo, se reunen para resolverlo. En definitiva, un pueblo no muy diferente a las pequeñas localidades de nuestra tierrina ». E indica que los valores que se fomentan a través de estas páginas ilustradas con toda la paciencia y el cariño por Noelia García son «la cohesión y la unidad, el compromiso, la solidaridad, la autoestima, el respeto y la libertad de ser y pensar de maneras diferentes».

«Soy una apasionada de la literatura infantil —se declara Díez—. Y muchos adultos se están perdiendo un placer inmenso por pensar que son tan sólo libros para niños. La literatura infantil actual en español es una maravilla. Encontramos títulos nuevos, deliciosos, divertidos, irónicos... me encantan. El problema es que en muchas casas se considera un gasto innecesario, casi una extravagancia, comprar un libro para los niños. Nos gastamos con más normalidad diez euros en tabaco que en un libro».

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En cuanto a publicar más libros, Vanesa Díez ya cuenta con un segundo volumen en el horno. «La acogida del primero ha sido espectacular —dice—, ¡y cualquiera se atreve a dejar a los colinaverdianos sin más peripecias!».