Felices turbulencias narrativas
seducciones Roberto Vivero Premio de Novela Corta de la Fundación Monteleón 2014. Gadir Editorial, Madrid, 2014. 178 páginas.
D e felices pueden calificarse los abundantes recursos narrativos que articulan esta novela de Roberto Vivero, «un relato que utiliza la irrelevancia aparente de lo cotidiano –leemos en la contraportada- como pretexto para desplegar su pequeño universo humano…».
Unas vacaciones estivales sirven de marco para la confesión personal del protagonista. Se trata de una confesión arrebatada, tumultuosa, carente de pausas gráficas, salvo la coma, y poblada de todo tipo de figuras retóricas: anáforas, anadiplosis, sinestesias, perífrasis, oxímoros, paradojas, fundidos literarios…pueblan la confesión del narrador-protagonista. No es extraño que, en algún momento, se sienta agobiado por semejante despilfarro retórico: «y el hecho de haber ido a parar a una anfibología me destroza…» (página 99).
A esta fermosa cobertura subyace una forma de ver la vida, patente en abundantes digresiones que permiten una visión inesperada de la realidad o de los personajes.
En el fondo, el protagonista es un tipo esclavizado por el pesimismo, lo que explica su desaforada afición por el alcohol y un sentido excesivo del sexo de forma indiscriminada, sin excluir experiencias de dudosa condición.
Esa actitud personal (presente en sus constantes digresiones, muy interesantes con frecuencia) condiciona el espacio y el tiempo. El escenario real queda trastocado por la actitud negativa con la que el protagonista lo vive o lo contempla. El tiempo es sólo la experiencia vital del personaje, obsesionado por un disfrute angustioso de las experiencias inmediatas.
Todas estas peculiares experiencias, incluida la puntuación, se cierra en un desenlace sorprendente, acorde con una novela de novedosos aciertos narrativos: «y quiero recordarlo todo para no fallar, me gustaba estar, cómo decirlo en una sola frase, en la piscina, y, por lo tanto».