Una transición múltiple y humana
LA TRANSICIÓN PERPETUA Luis del Val Primer premio internacional de novela Solar de Samaniego. Sevilla, Algaida, 2015. 366 pp.

T ambién los humanos sufren ‘transición perpetua’ a veces en su vida. Es lo que Luis del Val, con gran originalidad, describe en su novela: la transición española y la de ciertos personajes, especialmente Cintia, que ha desbaratado de alguna forma su futuro científico y profesional. Cintia sufre este proceso como reflejo de una España contemporánea turbulenta y confusa. A pesar de que la obra se sustenta literaria e históricamente sobre la joven democracia (se hace alusión a tres golpes de Estado con nombres de militares, de políticos famosos y de presidentes de gobierno), muchos lectores pensarán sin duda que el eje temático fundamental es humano, y no político. Todo ello gira esencialmente en torno a la vida de Mario Cifuentes, rodeado de un hálito de misterio. Cristina (y su madre, la matemática Anabel, esposa del fallecido comandante Antonio Soraluce) son las portadoras de la mayor carga argumental y tal vez humana de la novela.
Entre Mario Fuentes (hombre, mayor, elegante, y bien relacionado en los ambientes políticos) y Cintia, que escribe un libro sobre los servicios secretos españoles, surge una inesperada relación. La relación de Cintia, a fin de cuentas, es una simbólica continuación de las relaciones que Mario Fuentes tuvo con Anabel su madre y con su propio padre, Antonio Araluce.
No hay duda alguna de que la relación entre Cintia y Mario llega hasta extremos inesperados, que Luis del Val alivia en el momento en el que la acción puede propasarse, bien sea por las pretensiones científicas de Cintia, su relación de sentimientos, o el mundo crispado de la política española. De todo ello da buena fe la carta que Mario escribe a Cintia en el apartado 10 del capítulo duodécimo, Mentiras piadosas . El fluido y gráfico estilo de Luis del Val y sus conocimientos de veterano periodista crean así una novela muy interesante.