Andrés Trapiello, nuevo diario
SERÉ DUDA Andrés Trapiello Pre-textos contemporánea. Valencia, 2015. 716 páginas
N o todo es siempre igual, como se comprueba en esta nueva entrega de Andrés Trapiello que supone ciertas novedades en su trayectoria. Seis prólogos anticipan la obra, planteados con objetivos diferentes, que recuerda el autor: «Me gustaría que vieras estos libros como lo que son, una sucesión de hechos, impresiones o confidencias». Y afirma: «Ha dicho uno desde el primer tomo que estos libros son una novela, sólo una novela, no un novela real o unos diarios novelados, sino una novela, un relato largo, algo a lo que la gente no le dé ninguna importancia como literatura…».
Un bello montaje plástico (una paloma sobre el tejado de una casa) abre la obra, con una particularidad: se trata de una composición pictórica de su gran amigo y maestro Gaya Nuño, muerto en 2005, año en que ocurre todo lo narrado, y suceso tristísimo que provoca en el autor una de las más apasionadas y extensas semblanzas de la obra.
Con todo, el lector debe acostumbrarse a la gran extensión de Seré duda . Las semblanzas humanas, el Rastro, las ciudades, los aforismos, muestran trazos más detallados. A pesar de ello, advierte que «los libros de más de quinientas páginas, si no son obras maestras, producen una notoria tristeza» y afirma: «Me gusta pensar que escribo para esos pocos que se sienten libres, riéndose un poco de sí y de su tiempo, como niños que juegan». Independientemente de visiones comunes en todos los títulos, llama la atención el tratamiento en la mirada de ciertos tipos y diversas ciudades españoles y africanas.
Como siempre, la obra finaliza con el año en Las Viñas, con la descripción de un bello paisaje: «Tiene el último día del año aquí algo que no tiene ningún otro día, la ilusión de que algo acaba y algo empieza, acaso porque acaba y empieza también en un libro». Todo ello da lugar a una evocadora despedida: «Cuanto estoy escribiendo está escrito en sueños. Mi vida es sueño. La tuya también. La única certeza».