De la India a Merino pasando por Alfonso X
El escritor leonés revisa y edita la primera obra que fue publicada en castellano, la seductora ‘Calila y Dimna’.
Imagen del académico leonés y, arriba, grabados incluidos en el volumen
La editorial páginas de espuma acaba de recuperar, con edición y prólogo de José María Merino, ‘Calila y Dimna’, antiquísimo texto oriental que constituye «un glorioso ancestro para la historia de nuestra literatura, sobre todo en lo que se refiere a su narrativa breve», como mantiene el propio autor y académico de la RAE.
Por eso, el que leyere este libro sepa que debe apurarlo todo, pues hay muchas cosas que tienen un sentido encubierto y si no lo encontrase no le aprovechará la lectura, del mismo modo que para comer la nuez tenemos que quitarle la cáscara...».
Esas líneas iniciales condensan bien el espíritu de Calila y Dimna, un libro de origen oriental que son muchos dentro de uno solo, antiquísimo, repleto de sabias enseñanzas, reflexiones y advertencias, con resonancias de erudición brahmánica y de parábola bíblica, un verdadero torrente de historias que constituye además la primera obra conocida en ser vertida a la lengua castellana —en la docta corte de Alfonso X el Sabio—, allá por el siglo XIII. Pero desde aquella temprana traducción nadie se había puesto a la tarea de revisar, contextualizar, actualizar el lenguaje y ofrecer este singular texto al lector moderno en una edición adecuada: ha tenido que ser el leonés José María Merino —un experto en el cuento tradicional español y en los orígenes de nuestra literatura— el que ha aceptado el reto. Y con el sello de Páginas de Espuma de por medio, la obra, rejuvenecida, está ya en la calle.
La obra enseña que los personajes y fuerzas que parecen todopoderosos en realidad no lo son tanto
El viaje histórico, lingüístico y emocional de Calila y Dimna es asombroso. Los especialistas afirman que su origen está en el Panchatantra hindú —que data del 300 d.C.— y que en el año 570 fue traducida al pahlavi o persa literario (y poco después al sirio). El iraní Ibn Al-Muqaffa lo vertió al árabe en el siglo VIII y ahí comenzó su expansión por Europa. La traducción castellana, mandada hacer por el rey Alfonso cuando éste aún era infante, es la más madrugadora del continente.
Su estructura se parece a la llamada ‘de muñecas rusas’, con unas narraciones dentro de otras que van formando capas y capas de discursos y capítulos cuyo principal objetivo es sin dida didáctico, pedagógico... pero que viaja a caballo de personajes curiosos, exóticos, delirantes o imposibles: tortugas, monos, reyes, religiosos, arqueros, leones, chacales u orfebres, todos son narradores en Calila y Dimna.
«Más de setenta historias se despliegan a lo largo del libro, la mayoría consecuencia de conversaciones entre el rey Diselem y su filósofo y consejero Burduben, enriquecidas con una sucesión de ejemplos que a veces se insertan unos en otros, construyendo incluso una historia que es el escenario principal en el que van a desarrollarse otras historias —explica José María Merino—. Pero eso sí, sin que ni la que las enmarca ni las que se suceden pierdan su lógica narrativa y dramática, y con el diálogo entre el rey y el consejero dando interés al transcurrir de los relatos».
La modernidad del ‘Calila’
Toda una serie de acciones entrelazadas de una manera que actualmente sería calificada sin reparos de «metaliteraria», con historias más extensas cobijando a otras, «y cuya complejidad enriquece el texto desde todos los puntos de vista: psicológico, social, dramático o puramente narrativo», opina el escritor y académico de la RAE.
Gran admirador de la obra desde hace años, el propósito de Merino ha sido hacer una versión completa «y que pudiese ser comprendida por el lector actual». No carece de importancia lo de ‘completa’ ya que algunas adaptaciones parciales del libro se hicieron «desde una perspectiva escolar, eliminando los aspectos —deslealtades criminales, prostitución, infidelidades conyugales, parricidios, etc.— considerados poco adecuados para la lectura infantil», aporta.
«Si consideramos un género o subgénero el llamado microrrelato o minicuento —alude también en un momento del prólogo—, que unos juzgan el colmo de la modernidad y otros menosprecian como si su pequeño tamaño justificase tal desdén, resulta que Calila y Dimna demuestra de modo indiscutible que los microrrelatos o minicuentos están en la cultura escrita muchísimo antes de lo que ahora llamamos ‘cuento literario’, mostrando sorprendente frescura narrativa y eficacia dramática».
Parte del 'Calila' hunde sus raíces en el llamado 'Panchatantra' hindú, que data del 300 d.C.
Y si las relaciones entre estos reyes, animales y consultores pudiesen parecer propias de un tiempo remoto, «quiero recordar —añade— que ninguna de las actitudes y pasiones que se presentan en el conjunto del libro (la ambición de poder, el fingimiento, la deslealtad, la traición, la ira destructora, la adulación, la hipocresía, la falsedad, la corrupción, pero también el espíritu solidario y la amistad verdadera) ha desaparecido del mundo».
La niña convertida en rata
¿Un ejemplo claro de esa modernidad? Quizá el título La rata transformada en niña. «Es un precioso cuento en el que parece afirmarse que las cosas no pueden cambiar su naturaleza, y que la rata convertida en niña debe volver a ser rata para ser rata para cumplir su único destino posible —ilustra el autor de El río del Edén o La sima—, pero que leído hoy, y a la vista de que el ser más poderoso del mundo, el sol, puede ser ocultado por la nube, y la nube movida caprichosamente por el viento, y el viento detenido de modo abrupto por la montaña, y la montaña corroída por los insignificantes ratones... más que señalarnos lo inmutable de la naturaleza y de las condiciones sociales, nos habla, sobre todo, de lo relativo de las fuerzas y de los poderes aparentemente omnímodos».
Esta edición de Páginas de Espuma incluye grabados procedentes del Exemplario contra los engaños y peligros del mundo, impreso en Zaragoza en 1531. «Su abundancia —más de cien— y su viveza le dan al texto cierto aire de ‘novela gráfica’», cree el editor, quien ante todo insiste en el «esplendoroso» antecedente que Calila y Dimna supone para la historia literaria del español, sobre todo en lo que se refiere a su narrativa breve.
«Como todo gran clásico, este libro nos transmite cosas que siguen vivas y vigentes, y que nos pueden seguir enseñando a entender mejor el embrollo del mundo aunque hayan pasado tantos siglos. Y es que la verdadera literatura está por encima de los tiempos y hasta de las intenciones con que originariamente se urdió, es este caso con propósitos ejemplares y hasta piadosos», concluye.