Ecos de un pasado sin continuación
VIÑETAS Agustín Sánchez Vidal Harper Collins Ibérica. Madrid 2016. 350 páginas
E s innecesario trazar la semblanza de Agustín Sánchez Vidal. Su larga y variada carrera literaria, entre la investigación, la cinematografía y la creación, muestran su condición intelectual. Aunque de origen y ambiente rurales, Agustín Sánchez Vidal sorprende con la forma y contenido de Viñetas . La obra responde, sólo en teoría, a esa generación de novelas basadas en un cierto realismo, tan frecuentes hace años, pero Viñetas supera sobradamente esa condición literaria.
El argumento es claro: Miguel, profesor en una universidad norteamericana, retorna para encontrarse con su hija Julia y arreglar problemas hereditarios. Pero siente un extraño temor: «Trata de componer el tipo. Teme aquel reencuentro. Al cansancio del largo viaje se añade la aprensión por lo que allí pueda esperarle». Este encuentro condiciona la novela: hay entre padre e hija un distanciamiento sentimental y de concepción de La vida. Julia es una ecologista convencida, sentimiento al que sucumbe el padre.
Entre la llegada de Miguel y su marcha discurre la novela, reviviendo el pasado de la familia en siete largos capítulos, cuyos subcapítulos se presentan introducidos con un fragmento literario. La complejidad argumental se confirma con los avatares familiares vividos por Miguel y, especialmente, por su hermano Antonio, sin olvidar la trayectoria humana de sus padres, Ángel e Irene. Al final, el lector comprueba que Antonio ha dejado en herencia una especie de viñetas dibujadas, reflejo de su vida, de su entorno y especialmente del cine, aspecto esencial en su vida. Del espléndido tratamiento de las sensaciones vitales en la novela es buen ejemplo el recuerdo de la vieja morera, uno de los símbolos más plásticos de la obra. El desenlace parece terminar casi en el principio: Viñetas es una novela circular, gracias a Julia, que parece recuperar el sentido eterno de esa familia. De ahí la bella incertidumbre del final.