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Ficciones efervescentes
EL 28 DE ABRIL CUMPLIRÍA SU EDAD DE JUBILACIÓN EL ESCRITOR CHILENO ROBERTO BOLAÑO ÁVALOS (1953-2003), PREMATURAMENTE FALLECIDO EL 15 DE JULIO HARÁ QUINCE AÑOS. BOLAÑO FUE EL ÚLTIMO NARRADOR LATINOAMERICANO INCONFUNDI-. BLEMENTE GRANDE, POR ENCIMA Y MÁS ALLÁ DE ALIRONES INTERESADOS. divergente

Bolaño nació en Chile y murió en Barcelona a los 50 años
E n la perspectiva del quindenio transcurrido desde su muerte prematura, ya no parece desmedido considerar a Bolaño como el broche que remata las letras americanas del siglo veinte, a la vez que se proyecta sobre el incipiente veintiuno con el efecto de la piedra arrojada sobre un canon en ebullición. Concediendo a las previsiones el alcance debido, que no puede ser mucho cuando implica al porvenir, conviene precisar que su conquista del canon ha sido una operación póstuma, aunque atisbara en vida la primera avalancha de reconocimientos. Si en USA fue decisivo el impulso de Susan Sontag, entregada al impacto de la versión inglesa de Nocturno en Chile , para el ámbito hispánico la consagración vino de la mano de su novela Los detectives salvajes (1998), galardonada con los premios Herralde y Rómulo Gallegos apenas un lustro antes de que una insuficiencia hepática acabara con su vida al filo del medio siglo. Irrumpía sin previo aviso y sin licencia de paso, cultivando una narrativa agitada por la adversidad y estrictamente literaria.
Chileno de Santiago, pasó su infancia en Viña del Mar, donde afrontó los primeros trabajos de niño, como cobrador del autobús que conducía su padre. Su linaje eran siglos de analfabetismo y desidia. Con quince años, la familia se trasladó a Méjico, donde Bolaño abandona los estudios y se concentra en la lectura, pasando horas en la biblioteca pública, dedicado a construir su «universidad secreta». Al cumplir los veinte, regresó a Chile, coincidiendo con el golpe militar de Pinochet. Fue detenido y pasó ocho días en una cárcel de Concepción, de donde salió por casualidad, al ser reconocido como compañero de estudios por una pareja de milicos. Volvió a Méjico con la lección de haber visto las fauces al tigre y empezó a escribir compulsivamente sobre aquel tiempo de héroes trasteados y efímeros, influido por los beatniks. Entre 1974 y 1977 inventa el infrarrealismo con Mario Santiago y Bruno Montané, una experiencia de vanguardia radical, de la que cuelgan sus historias mejicanas posteriores, aunque de momento sólo advierte brotes laboriosos, como el manifiesto que firma en 1976, y algunas poesías que nutren su protocolo de aprendizaje literario. Reinventar el amor (1976) fue su primer libro poético.
En ese momento, su madre recién separada y su hermana incomodada por la policía se trasladan a España. En 1977, abandonado por Lisa Johnson, su amor mejicano, y hastiado pero con la mochila cargada de historias, Bolaño viaja por El Salvador, Europa y África hasta recalar en Barcelona, donde reside hasta 1980. Sólo, sin papeles y sin recursos, no fue una travesía fácil: sobrevivió lavando platos y como camarero, de basurero y descargador de barcos, hasta colocarse como vigilante nocturno en el camping La Estrella de Mar, de Castelldefels, y vendimiador estacional. Entonces prepara con Mario Santiago la antología infrarrealista Muchachos desnudos bajo el arcoíris de fuego (1979), a la vez que escribe las prosas poéticas de Amberes (2002), póstumamente recogidas en su volumen de poesía La universidad desconocida (2007). Una historia de género incierto por la que pululan vagabundos, policías y pelirrojas, entre Castelldefels y Barcelona. Ese mundo de amores viscosos, pelanduscas y eruditos intransigentes puebla también su primera novela publicada, que firma con Antoni García Porta: Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce (1984), galardonada con el premio Ámbito. Desde 1980 vive en Gerona como «escritor piel roja», con su perra, sus gatos y sin papeles, persiguiendo la cosecha de premios búfalo repartidos por la llanura municipal española.
En su novela La senda de los elefantes (1984), que gana el premio municipal de Toledo, rehace los últimos días de César Vallejo en París. Más tarde, la publica como Monsieur Pain (1999). En 1981 conoce a la asistente social Carolina López, con quien se instala en Blanes, se casa en 1985 y tiene dos hijos: Lautaro y Alexandra. Sus primeros veranos de Blanes los dedica a despachar bisutería en la tienda de su madre mientras escribe compulsivamente, luchando contra la fatalidad del diagnóstico que le avisa en 1993 de una enfermedad hepática gravísima. Obsesionado por dejar a sus hijos un legado literario importante, se volcó en la escritura. Ven la luz su poesía escrita en España, que tituló Los perros románticos (1993) y recibe el premio Ciudad de Irún , y la novela La pista de hielo (1993), premiada con el Ciudad de Alcalá.
Tres años después aparece La literatura nazi en América (1996), donde una treintena de biografías ficticias de cuño infame revela la magnitud del mundo literario de Bolaño. De una de estas biografías brota Estrella distante (1996), donde poesía y ficción se conjugan en el retrato represivo de la dictadura chilena. Los relatos de Llamadas telefónicas (1997) reciben el premio más importante de su país, anticipando el logro extremo de Los detectives salvajes (1998), premio Herralde y premio Rómulo Gallegos, que en ese momento es el Cervantes latinoamericano. Un magma de historias febriles enreda la pesquisa radical de los jóvenes escritores que en Méjico buscan a Cesárea Tinajero, misteriosa poeta desaparecida durante la revolución. La acción torrencial transcurre entre 1976 y 1996, con derroche de humor y aventuras disparatadas. Se suceden Nocturno de Chile (2000), los relatos de Putas asesinas (2001) y, ya póstuma, 2666 (2004), considerada su obra maestra, que dedica a explorar la semilla del mal. Su pareja lo ingresó en el hospital en julio de 2003, donde falleció esperando un trasplante de hígado.