Historia
Cartas para una España imposible
La Residencia publica las cartas de Jiménez Fraud, tres tomos que atesoran el espíritu del Cerro del Viento
Imagen de los residentes en los años veinte en la Colina de los Chpos. Federico García Lorca, en primer término
Unamuno, Juan Ramón Jiménez, el duque de Alba. Pablo de Azcárate, Luis Buñuel, Gerald Brenan... el epistolario de Alberto Jiménez Fraud es imprescindible para entender la España del siglo XX. Sus cartas recorren el escenario español y europeo desde 1905 hasta la muerte de Alberto Jiménez Fraud
Mi querido don Alberto: Tarde, pero mejor que nunca, le envío la primera remesa de fotos residenciales. Estoy movilizando los archivos gráficos de todos los residentes y espero poder reunir una buena colección, que le iré enviando paulatinamente. Las de ahora pertenecen al archivo de Juanito Torbado y al mío. Todos m e han preguntado po r ustedes y el momento de verles en la película, que salió muy bien. Fue emocionante. El verano que viene se lo proyectaremos ahí».
Este texto forma parte de una carta que el psiquiatra leonés José Solís escribió a Alberto Jiménez Fraud y que forma parte del archivo epistolar publicado por La Residencia de Estudiantes Alberto Jiménez Fraud. Epistolario 1905-1964 , editada conjuntamente por ambas instituciones con la colaboración del Colegio de México. Sus tres volúmenes ven la luz dentro del proyecto Epístola, promovido por la Fundación Francisco Giner de los Ríos y la Residencia de Estudiantes con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
James Valender, José García Velasco, Tatiana Aguilar Álvarez Gay y Trilce Arroyo s on los artífices de una obra de tres volúmenes en los que se recoge el espíritu de la Residencia a través de las cartas que el que fuera su presidente, el malagueño Alberto Jiménez Fraud, escribió a las personalidades de la época y es la radiografía de una forma de pensar que habría cambiado de manera radical la historia de España. De hecho, su distancia respecto a los dos bandos de la Guerra Civil se trasluce en las críticas que la institución recibió de ambos durante toda su historia. Al final, cuando todo estaba ya perdido, Jiménez Fraud izó las banderas británica y estadounidense para proteger a los alumnos extranjeros de los cursos de verano y a todos los que buscaron refugio en la casa, entre ellos, Ortega y Gasset y su familia.
La obra recoge las cartas del presidente de la Residencia desde principios de siglo XX y recorren el escenario español y europeo hasta su muerte, acaecida en 1964. Ese abanico temporal permite hacer una radiografía de los cambios culturales, políticos y sociales en España y revelan todas las promesas que perdió el país por la desaparición de cuantos, como Jiménez Fraud, soñaron que era posible una nación en la que todos tuvieran cabida. Así, junto a la correspondencia de Ortega y Gasset o Juan Ramón Jiménez, la obra muestra misivas escritas poco antes de su muerte. Leopoldo Panero, Ricardo Gullón, los hermanos Burón, Pablo de Azcárate. .. Muchas de las cartas publicadas por la Residencia de Estudiantes tenían como destino León o fueron escritas por leoneses. Es el caso de la enviada por el leonés Pablo de Azcárate en 1963, poco antes del fallecimiento del malagueño:
«Querido Alberto: he recibido tus dos cartas. la primera con las copias de las que habías escrito a (José natonio) Muñoz Rojas y Justino (de Azcárate), y la segunda contando la visita de Muñoz Rojas y (Emilio Gómez) Orbaneja y con indicación de lo que contienen las carpetas filosóficas de don Julián (Sanz del Río). (...) En cuanto a los papeles referentes a la Fundación Sierra Pambley, conforme con lo que propones en tu carta a Justino»...
Y es que las cartas revelan la importancia que la ‘colonia leonesa’ tuvo en la vida de don Alberto. De hecho, las misivas entre los Azcárate y Jiménez Fraud son copiosas, como también lo son las que el institucionista mantiene con escritores y políticos leoneses. Uno de los que más se carteó con Jiménez Fraud fue el psiquiatra leonés José Solís, personaje con el que comienza esta crónica y que resulta fundamental para entender la que se conoció como Reconquista de la Residencia.
Rumbo a Londres
En 1954 Solís viajó a Oxford para visitar a Jiménez Fraud, exiliado en la ciudad inglesa y éste le animó a organizar reuniones, no sólo para celebrar el cincuentenario de la casa sino para impedir que se perdiera la unidad de pensamiento generada por la Colina de los Chopos. El propio José Solís lo narra de la siguiente manera: «En León éramos unos 17 o 18 residentes que realmente no podíamos dejar morir el espíritu; teníamos una responsabilidad muy grande en que la semilla que echaron en nosotros no se marchitara y entonces fue cuando decidí ir a Oxford». Un año después, el 16 de diciembre de 1955, se reunían los residentes que vivían en León. En aquel primer encuentro estuvieron doce ex residentes en un encuentro que se celebró en el Casino de León, a hurtadillas para burlar a la dictadura. Como testimonio, los celebrantes enviaron a Jiménez Fraud una carta que rezaba así: «Querido don Alberto: Reunidos por fin los espíritus con algún que otro espiritillo en la primera de nuestras cenas periódicas, le enviamos un fuerte abrazo con el más cordial de nuestros afectos».
Esa noche se puso en marcha la infraestructura necesaria para poner en contacto a todos los residentes que vivían en España y recuperar el aliento perdido en la Colina de los Chopos. Fue ese día cuando se decidió celebrar reuniones anuales y reeditar las publicaciones residenciales.
Tres años después se celebraba la primera reunión, en abril de 1958. Al encuentro, que tuvo lugar en León, asistieron alrededor de 250 residentes. Fue en abril porque era el mes en el que siempre se celebraba la fiesta de la Residencia. La presidencia quedó vacía en recuerdo de don Alberto y, en su lugar, se instaló un gran cartel con la efigie del Efebo, emblema del Cerro del Viento. Sin embargo, no resultó sencillo conseguir el permiso para celebrar el encuentro, dado que el régimen prohibía cualquier reunión de más de ocho personas. Finalmente, y tras las gestiones realizadas por Torbado, el arquitecto diocesano, con el gobernador civil, los alumnos de los Altos del Hipódromo celebraron la reunión. Tras esa primera reunión, Alberto Jiménez Fraud escribió a Solís diciéndole que la Reconquista de la Residencia había comenzado en León y no en Covadonga, refiriéndose a los orígenes asturianos del residente. Asimismo, le pide que continúe con las reuniones. «Usted llevará nuestro estandarte y nuestro fichero», le añade.
La reunión de Madrid
El 31 de enero de 1963, en una carta enviada a Carmen Giménez Ramos, el presidente de la Residencia le comenta: «...A la reunión de Residentes de Madrid, supo darle (Pachín Burón) un sello de distinción. Ojalá pueda ir a la próxima reunión en Santiago, y él y (José) Solís, y (José) Balzona y todos puedan llevar allí a personas distintas amigas de la Residencia (como los que antes formaban el grupo que llamábamos ‘los Quinientos) gente escogida por su valor y por su adhesión a lo que el espíritu de la Residencia representaba»...
Alberto Jiménez Fraud y su mujer, Natalia Cossío, en Londres . RESIDENCIA DE ESTUDIANTES
Se refería en la misma carta Jiménez Fraud al grupo de México, en el que también había leoneses. de esas reuniones salió un número especial de la revista Residencia, en el que estuvieron implicados la mayoría de los residentes. Gabriel Celaya preparó una antología de poetas en la Residencia, en la que se incluía a machado, Juan Ramón Jiménez, Moreno Villa, Emilio Prados y Federico García Lorca. Este número también corrió a cargo de los residentes mexicanos, como se desprende de una carta que Anselmo Carretero le envió a Jiménez Fraud. En ella, entre otras cosas, le comunica que Bal y Gay es el encargado de reunir la documentación y que esa misma semana se reuniría con Bal, Canedo, Calzada y Santaló. Ese mismo mes, vuelve a escribir al presidente de la Residencia, esta vez para informarle de que ya ha tenido la oportunidad de leer sus Palabras, el texto que don Alberto escribiría y que quedarían como su legado. En ellas, entre otras cosas, decía: «Que los residentes repartidos por el viejo y el nuevo mundo dediquen en este año de nuestro cincuentenario un especial recuerdo a aquella Colina, donde con el pensamiento fijo en los mejores ejemplos de nuestra España quisimos volver a esa tradición crítica y razonable, moderada y tolerante que estima que sólo en una atmósfera de amplia formación puede florecer la dignidad humana».