Barnes vuelve con una historia única
l El británico presenta una obra de tintes apocalípticos. Filandó n El escritor Julian Barnes afirma que «cuando los políticos ingleses crean en el proyecto europeo, entonces podremos pensar que ha vuelto la razón al país»

El escritor británico Julian Barnes presentó la semana pasada la novela en Barcelona
U n Barnes que se ha mostrado «dispuesto a responder cualquier pregunta, sobre el Brexit, el fútbol o el clima», ha comenzado hablando de la situación política de su país: «No sé si realmente un estado debe dar esperanza a la gente, porque esa misión estaba antes en manos de los curas y tal vez los escritores, pero ahora depende de gente como Lionel Messi». El escritor se pregunta «qué podría dar ahora mismo en el Reino Unido esta sensación de esperanza», porque piensa que «la idea de lo que está sucediendo es una aberración» y añade: «Gran Bretaña es el país de Shakespeare y Churchill, pero también de Monty Phyton y Alicia en el país de las maravillas. Se nos conoce como un país racional, pero a veces se nos va la cabeza y espero que podamos volver a una situación más racional».
Sin embargo, Barnes dice entender hasta cierto punto la lógica de la situación del Reino Unido, porque desde que Gran Bretaña ingresó en el entonces Mercado Común Europeo la idea de Europa fue «más práctica, que no idealista, y nunca se habló de Europa como un proyecto idealista, emocional y moral en ese marco».
Barnes ha subrayado que no recuerda a ningún primer ministro británico desde Edward Heat que «haya tenido el valor de hablar de este proyecto europeo como algo fantástico y necesario; y cuando eso suceda entenderé que la normalidad ha vuelto al país». Los gobiernos, añade, no deben dar esperanza, pero desesperanza tampoco: «Cameron se llenaba la boca de comentarios que eran emocionales, fue el primer ministro que nos llevó al embrollo en el que nos encontramos ahora, hablaba pero no hacía nada para mejorar ese bienestar emocional».
El trabajo de un escritor es «describir las cosas con la mayor verdad posible, y con la mayor calidad y belleza para que tenga un impacto emocional en la gente, pero si ha de ejercer de portavoz de la sociedad dependerá de su temperamento».
Barnes lucía un pin de la Unión Europea en la solapa de su chaqueta, «una declaración de intenciones», ha confesado, pues «pensar que el próximo año no podré mostrar mi pasaporte igual que ahora, como hice ayer en Barcelona o mañana en Alemania me produce mucha tristeza, porque siempre me he sentido muy europeo y muy inglés, no británico, que eso tiene implicaciones imperiales».
En La única historia vuelve el autor de El loro de Flaubert sobre una subtrama que ya se apuntó hace ocho años en su novela El sentido de un final , y reflexiona sobre el amor, el dolor y la memoria a partir de los recuerdos de un amor de juventud del protagonista. Su nueva novela, publicada en España por Anagrama en castellano y Angle en catalán, está protagonizada por Paul, un joven de 19 años que conoce a una mujer de 48, casada y con hijas, de la que se enamora; y el propio narrador ya advierte que no es un joven en brazos de una mujer madura, sino que ambos son inocentes.
El propio Barnes siente que la relación entre ambos dista también de otras parejas de joven con mujer madura conocidas de la literatura como las protagonistas de El graduado , de Charles Webb. «La relación sexual y emocional de la que hablo yo es diferente, pues en El graduado hay una mujer mayor sofisticada con conocimiento del mundo y que se une a un joven, mientras que en mi novela los dos personajes están en un plano de igualdad a pesar de la diferencia de edad. No es una mujer sofisticada y ambos son igual de inocentes».