Diario de León

El escritor Fernando Aramburu.

Publicado por
JULIO ARRIETA
MADRID

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El 23 de octubre de 1980 era jueves. Un día laboral como cualquier otro que en Ortuella dejó de serlo para convertirse en el peor de los infiernos cuando apenas faltaba un minuto para el mediodía. Una explosión descomunal hizo temblar toda la localidad y se oyó en seis kilómetros a la redonda. Eran los años de plomo y lo primero que vino a la mente de la gente sobresaltada fue la idea de un atentado. Pero no. Parte del colegio público Marcelino Ugalde había reventado. Una explosión accidental de gas propano mató a 50 niños de 5 y 6 años, y a tres adultos. Los pequeños acababan de regresar a clase del recreo. Una tragedia para la que nadie estaba preparado, porque nadie puede estar preparado para algo así. Este drama colectivo, con cuyos efectos y recuerdo la localidad minera ha aprendido a convivir durante más de 40 años, es el fondo de la nueva novela de Fernando Aramburu, El niño , que publicará Tusquets el próximo 3 de abril. «La tragedia de Ortuella ha ocupado desde que se produjo un lugar preferente en mi memoria», explica Aramburu. «He perdido la cuenta de las veces que di vueltas a la idea de abordar aquel terrible suceso con ayuda de la literatura», añade. «El género de la novela me ofreció finalmente una forma de llevar a cabo el proyecto, siempre desde un respeto que constituyese un homenaje a las personas afectadas», apunta. «Lo que he hecho ha sido reflejar aquel infortunio colectivo en un puñado de personajes. Cada uno de ellos lo vive a su manera. Cada uno desarrolla su particular estrategia vital para superarlo, si es que tal cosa es posible». El niño parte de la vida devastada de los miembros de una familia y de sus intentos por sobreponerse a lo sucedido. En el libro, Nicasio, un jubilado, acostumbra a subir todos los jueves al cementerio de la localidad a visitar la tumba de su nieto, una escena que los vecinos de Ortuella han visto y vivido en carne propia, protagonizada por madres, padres, familiares y conocidos de los pequeños fallecidos.

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