ENSAYO
T.-N. Coates: 'El mensaje'
«Quizá la guerra se esté librando en la calle, pero nunca podría ganarse allí, pues, en última instancia, lo que combatían era la palabra», escribe el escritor, periodista, profesor y activista estadounidense

Ta-Nehisi Coates, en una entrevista en el 'Late Show' de Stephem Calbert en la CBS.
El mensaje, de Ta-Nehisi Coates, es un ensayo incisivo que aborda cuestiones de identidad, raza, poder y política, y que explora el impacto de las palabras y de los relatos ?tanto los que narramos como los que silenciamos?. Lúcido y valiente, el libro llega en un momento dramático en la historia estadounidense y global, y ofrece una reflexión urgente sobre el poder liberador de la verdad, incluso cuando resulta incómoda. La obra es también un viaje personal y político de alguien que decide no callar. Coates narra experiencias vividas en Dakar, Carolina del Sur y Palestina, combinando la mirada del periodista que investiga los mitos ocultos en los relatos heredados con la del profesor de escritura que asume la responsabilidad de enseñar a sus alumnos «el poder de formar sus propios dogmas». Concebido como una lección de periodismo, una carta de amor a la escritura y una reflexión política, El mensaje se articula en torno a tres viajes, a través de los cuales Coates examina cómo las historias que contamos pueden fallar, y sostiene que solo la verdad puede conducir a la justicia y, en última instancia, «salvar el mundo». El libro está compuesto por tres piezas de no ficción, que terminan configurando en un texto híbrido: parte memorias, parte guía de viaje y parte cuaderno de escritura o diario íntimo. Aunque Coates se dirige a sus alumnos de escritura de la Universidad Howard —una de las principales universidades históricamente negras de Estados Unidos— también interpela al lector general sobre sobre raza, conquista, poder, identidad y política. Coates sostiene que las historias moldean lo que sabemos sobre el mundo y, además, siguen utilizándose para justificar sus aspectos menos morales. La educación, afirma, con demasiada frecuencia encierra a los estudiantes en relatos sancionados que no ponen en riesgo los mitos nacionales. Los periodistas, por su parte, tienen la responsabilidad ética de informar también sobre aquello que resulta incómodo. El primer viaje nos lleva a Dakar, Senegal, donde el autor se encuentra simultáneamente en dos lugares: la ciudad moderna y real y el país imaginado que no llega a encontrar. Coates reconoce sus propias ideas preconcebidas y la conmoción emocional que supone, para un afroamericano, pisar por primera vez la costa atlántica africana y visitar la Casa de los Esclavos en Gorée, cuyo simbolismo sigue siendo poderoso.
El segundo bloque transcurre en Carolina del Sur, donde reflexiona sobre la prohibición de su propia obra y sobre una mitología estadounidense de raíces profundas ferozmente protegida. Asiste a una reunión de un consejo escolar en Chapin, en la que una profesora arriesga su empleo para enseñar Between the World and Me, uno de los muchos libros de Coates prohibidos en Estados Unidos. Esta obra, una exploración íntima de la masculinidad negra y de la vida estadounidense en forma de carta a su hijo, figura hoy entre los numerosos libros vetados por consejos escolares en todo el país como parte de la reacción posterior a la pandemia y al movimiento Black Lives Matter contra las narrativas negras. Una vez más, las expectativas del autor se ven trastocadas: espera enfrentamientos encarnizados, pero la oposición al libro no se presenta. En su lugar, una fila de habitantes blancos de Carolina del Sur —desde un estudiante adolescente hasta un profesor de matemáticas— defiende la permanencia del libro en el currículo.
Finalmente, en Palestina, Coates observa con devastadora claridad el abismo entre las historias dominantes y la realidad sobre el terreno. Sus descripciones de la ocupación israelí y de la violencia cotidiana ejercida contra la población palestina ponen de relieve aquello que gran parte de los medios occidentales omiten. El autor reflexiona sobre la responsabilidad de periodistas y escritores al narrar conflictos reales y cuestiona la supuesta objetividad que, en este contexto, opera como una forma de autoengaño. Con el poder de las palabras viene una responsabilidad proporcional: pensar en las historias que se cuentan y en cómo estas afectan a la percepción que tienen sus lectores.
Coates medita extensamente sobre el papel de quienes narran la experiencia de personas reales inmersas en conflictos reales. Sus relatos sobre la violencia infligida a diario a los palestinos por las fuerzas de ocupación israelíes exponen una realidad que la mayoría de los medios occidentales, y en particular los estadounidenses, ocultan de forma sistemática, y lo obligan a enfrentarse a las implicaciones éticas de contar estas historias. Durante más de una década, Coates ha sido una figura periodística reverenciada y una de las voces progresistas más influyentes del panorama mediático estadounidense. Su trabajo sobre raza, historia y desigualdades lo ha convertido en voz central.