El vendedor de corbatas y otras historias, oficios y personajes de León
Gregorio Fernández Castañón presentó esta semana su libro número 19: ‘Viejos oficios en un León sorprendente’. Aunque totalmente independiente de sus «dos hermanos», se trata, en este caso, de la última entrega

Gregorio Fernández Castañón, este viernes en Puerta Obispo.
Gregorio Fernández Castañón lleva por dentro León en el alma y por fuera en 19 libros en los que se encuentra la historia de una ciudad que se encoge pero que en esa memoria total que constituyen los trabajos de este leonés que lleva más de treinta años encontrando en lo cercano el mejor caladero literario resulta que fue una ciudad viva, llena de historias, riqueza patrimonial, actividad y, sobre todo, personajes irrepetibles. Todo ello consta en esta trayectoria pero ahora se concreta en Viejos oficios en un León sorprendente, un libro maravilloso que ya de entrada se presenta con una ilustración de Alejandro Cartujo, artista, músico, diseñador, que es una espectacular muestra de su arte en un León que estará presente en todo el trayecto que es este libro. Fotografías únicas, de un León que ya no existe y que aterra ver como ciudad desmantelada tantas veces, los escritos sabios del autor, y la trayectoria de muchos personajes que dan vida así a los oficios de los que se habla, constituyen un libro para leer, para tener y consultar, para disfrutar y, por tanto, para amar bien a León, que bastante le hace falta.
«Es también un paseo por León y su provincia y sus oficios. Y a partir de ahí los personajes que van apareciendo. A algunos les conocía y otros fueron un gran descubrimiento», explica Gregorio Fernández Castañón. Entre los que no conocía, más le sorprendieron y se convirtieron en su favoritos destaca a uno: «El vendedor de corbatas. Tiene una historia buenísima», explica. Y sí, en el libro se cuenta lo que a veces camina entre la verdad y la leyenda y que, cómo no, hablando de esos lugares de gremios como era el Húmedo está la picaresca como recurso imprescindible de supervivencia.
En los libros de Gregorio Fernández Castañón se combina ese rigor histórico y literario con su propia pasión. De hecho tiene una frase definitiva cuando dice que «la literatura me salvó la vida». Y podría añadirse que León le ofreció el argumento. «Sí me pasa que a veces estoy escribiendo algo más literario y aparecen datos históricos tan importantes o una historia que me parece que hay que contarla tal cual», reflexiona. Y él mientras va encontrando puertas de entrada y a salida a León que ya no existen, fotos históricas que encuentra en Internet y remata unos libros que son valiosos como objeto y como contenido.
Por eso en su caso hay que recapitular para contar y poner en el contexto este Viejos oficios en un León sorprendente, un libro de la Colección ¡Vive León!. Cuentos, novelas, artículos periodísticos, reseñas literarias, ensayos, pregones festivos, fotografías, pasatiempos, prólogos..., es el recuento que él mismo hace de su obra. Así se puede saber que Gregorio Fernández Castañón es un autor polifacético. Fundador y director del Proyecto Cultural CamparredOnda (proyecto que aglutina la publicación de una revista, libros, facsímiles, cedés y la entrega de un premio anual el momento, diecinueve libros, entre los que se encuentran los siguientes, destacados por haber coneguido importantes premios de reconocimiento cultural). Juego de perros, premio Fray Luis de León a la mejor labor editorial, El León de mi tejado, premio «Libro Leonés del año» en el apartado de «Creación»), Bajo el poder de las piedras (premio «Libro Leonés del Año» libro recomendado por la Diputació Provincial «para conocer reino. Guía de lectura para curiosos y eruditos»), y León tras las sebes de un ayer (premio «LibroLeonés del Año», en el apartado de «Obras divulgativas»). Remolinos de furia, su primer libro, incluye varios relatos premiados en diversas convocatorias. Ahora bien, el mayor premio para él —según comenta— es la fidelidad de sus lectores. Por poner un ejemplo, sus libros Sangre de roble (revalorizado en más de un 600% en el mundo del coleccionismo) y León y provincia. Una mirada al pasado se agotaron en tiempo record.
Él mismo introduce mejor que nadie este libro 19 cuando explica que «cuando por fin he decidido poner el punto final a este libro, he comenzado a pensar que realmente el agua pasada continúa moviendo las ruedas de la memoria: Sí, claro, pero también... Me he esforzado en dar una vuelta de tuerca, una más, para despejar las incógnitas de un ayer lejano, y sin embargo atrayente, escondido entre las frías nieblas de la melancolía. Rastro de huellas que, sin llegar a pisar definitiva-mente un campo barroso tras otro, siguieron la ruta establecida por cañadas y veredas, paso a paso, a través de largas dosis de sequía y de horizontes con plenilunios de nieve». Algún que otro mito y fotografías originales (tan interesantes y espectaculares algunas de ellas como las que apare cen, por ejemplo, en las páginas 20 a 23 y 182 a 183). Pasajes (cargados con mucha tinta), escenas que ya solo existen en el perfil de un viejo papel hecho historia, junto a grandiosas ilustraciones de un iluminador moderno —Alejandro Cartujo— y dos facsímiles, pegados a mano (en las páginas 35 y 135) que, además de sorprender, 'quitan el hipo', es todo cuanto, detrás de esta introducción, ofrezco. ¡Dios mío! Y ¿ahora? (continuará).