En la planicie del corazón
Ella
es un título declarativo de intenciones y atenciones, como el primer poema homónimo, que circula entre «te amé» y «lloro»: amor frente a la ausencia, y preguntas: «¿En dónde te quedaste?». Poesía del corazón: temores, deseos, recuerdos y olvidos, loas a la amada, nuevas preguntas («¿Cuándo te olvidaré?»), sueños solitarios, silencios, definiciones de ella (abstracta y taciturna, la eterna ausente) y un te echo de menos y un te añoro, con promesas de amor eterno. Lo consabido en estos casos. Pero el corazón por sí solo no hace poesía. Yo diría: poetas, leed primero si queréis que os leamos a vosotros. Y aprended un poco. Y anotad lo que Herrera ya sabía, que la poesía consiste en hacer que las cosas viejas parezcan nuevas: y eso se hace con palabras, no con sentimientos.