El mundo de las neuronas creativasy del lenguaje poético y literario
Pensamiento, Literatura y Libertad, entre los temas desarrollados
P oesía y pensamiento» fue el tema desarrollado por el poeta y Premio Cervantes (2006) Antonio Gamoneada, quien suscitó la cuestión de las «neuronas creativas». Parte de la tesis de la existencia de zonas del cerebro con determinadas capacidades insospechadas; y así, en poesía, el lenguaje es el pensamiento del que no es consciente el poeta, del significado final de sus palabras, aunque puede haber alguna zona del cerebro que sí lo sepa. Es el resultado de lo que San Juan de la Cruz llamaba «no saber sabiendo», en conexión con el lenguaje místico, cuyo registro aparece también en Santa Teresa, con su «éxtasis divino»-¦ Ante estas circunstancias, cabe pensar en las «neuronas creativas» como fuentes singulares en la construcción del lenguaje poético y literario. Al decir de Gamoneda existen unas neuronas en el cerebro que hacen brotar un imaginario que, en sí mismo, es un acto de representación léxica no pensada e imprevisible y es de esta forma como surge una articulación rítmica que da sentido al lenguaje interior del que nace el pensamiento poético.
En el mismo sentido, Amelia Gamoneda, poeta y traductora, nos introdujo en la exploracion de la «sensación» en otra ponencia. Sostiene que las personas poseemos unos complejos resortes neuronales que irradian luminosidad a ese temple anímico de los creadores. Es, en concreto, lo que suele llamarse creatividad literaria o facultad fabuladora. Según la citada escritora, el cerebro actúa de una forma impredecible, no formalizada, y abierto a todo tipo de posibilidades. En consecuencia, se puede deducir que nuestra inteligencia posee diversos niveles neuronales a lo largo del proceso creativo del lenguaje: acto de pensar y significado.
El poeta bañezano Antonio Colinas, en su ponencia «Pensar el poema», sostiene que los grandes poetas tienen un pensar, además de un sentir, y su creación fusiona reflexión y sentimiento y de esta forma, «el poeta aspira a mantener un diálogo constante con la razón». Aquí surge el pensamiento de Unamuno: fe y razón, el desarrollo de la conciencia a través de la angustia de creer.
Por su parte el Premio Nobel José Saramago, en su mensaje enviado a este congreso manifiesta: «Escribir es traducir, aunque sea en lengua propia; transportamos lo que vemos y sentimos a un código convencional de signos que es la escritura, y dejamos a las circunstancias la responsabilidad de hacer llegar a la inteligencia del lector una sombra de lo que en el fondo de nuestro espíritu pensamos o sabemos». Se trata, según su tesis, de traducir o de transportar una determinada percepción de una realidad social, histórica, ideológica o cultural, «un entramado lingüístico y semántico de una de las traducciones posibles de la experiencia del autor».
Acotaciones al lenguaje poético y literario
En el devenir del pensamiento y la literatura siempre ha habido y habrá personas más dotadas para la creación poética y literaria. Y si nos preguntamos por qué ciertas personas tienen más facultades o más talento para la creación y la fabulación literaria, nos encontramos con algunas respuestas: En el mundo clásico y en las sucesivas etapas de la literatura, la filosofía o la ciencia, las facultades creativas o inventivas se relacionaban con las Musas inquilinas del Parnaso que, presididas por Apolo, protegían las ciencias y las artes liberales, y en especial la poesía, si bien su número era variable. La mitología griega las concretó en nueve: Caliope (elocuencia y poesía), Clío (la historia), Euterpe (la poesía lírica), Talía (la comedia), Melponeme (la tragedia), Terpsícore (la danza), Erato (la elegía), Urania (la astronomía) y Polimnia (el canto sagrado). Paralelamente, las musas latinas: la de Píndaro, la de Virgilio y después la de Fray Luís de León o la de Borges. Musas que iluminan el pensmiento y están en el origen de lenguajes singulares: místico, poético, científico, literario, musical-¦ Pero ¿se trata de la inspiración o la intuición vocacional, o de un cultivo permanente de la inteligencia? El filósofo Ortega y Gasset ( Origen y epílogo de la Filosofía ) nos dice que el pensamiento nos revela (traduce) nociones, conceptos e ideas y la propia condición de pensar hace que tengamos que recorrer paso a paso los aspectos relativos a las cosas que vemos y pensamos. Y en el caso de los poetas y escritores, en general -a través de las musas, neuronas, intuiciones, ideas- reciben esa iluminación que crea nuevas palabras, situaciones, mundos. Y así Gamoneda afirma: «Yo no sé lo que sé hasta que me lo dicen mis propias palabras».
Es sabido que los poetas, escritores y pensadores poseen un temple especial a fuerza de cultivar los dones, las neuronas o los talentos que nuestra inteligencia esconde, y más concretamente en el caso del lenguaje poético, que transciende de la simple intuición, y aunque sea especulativo en sus expresiones metafóricas o simbólicas, predomina el aspecto creativo que aspira a contemplar y hacer comprender la armonía de las cosas. En cualquier época los poetas han creado no solo una nueva mediación del lenguaje (ideas, léxico, símbolos) sino también una nueva comunicación hacia las cosas, según la interpretación orteguiana, que es, en síntesis, un nuevo sistema de referencia para observar, contemplar y analizar la realidad en sus dos planos, espiritual y material. El poema, según el ponente Rafael de Cózar, es una reflexión sobre la poesía misma, es decir, al margen de las connotaciones nos hace reflexionar y profundizar en las imágenes o metáforas insertas en la propia composición. Así Antonio Colinas nos dice que los poetas «deben fusionar en sus ideas reflexión y sentimientos».
De la misma forma, el lenguaje literario está llamado a expresar vivencias, acontecimientos, historias, ideas, escenarios o situaciones lógicas o irracionales, realistas o surrealistas, mediante fórmulas estéticas y artísticas que satisfagan el deseo humano de verdad, de belleza u otro tipo de valores de aceptación universal. La creación literaria se refleja, entre otros textos y obras, en novelas, narraciones cortas, cuentos, teatro, historia, relatos, viajes, ensayo, filosofía-¦ incluso mediante la prosa poética, mediante las tendencias más diversas en las que se plasma la literatura de cualquier época. Para Fernando Marías, en su ponencia «Pensamiento y Literatura juvenil», lo más importante de la creación literaria es que suscite emociones y abra nuevas perspectivas en nuestro mundo.
Además, en ambos congresos (celebrados en León) se abordaron otras ponencias que nos pusieron en pista sobre la realidad y ficción del lenguaje, los hechos, las vivencias, las narraciones, el microrrelato-¦ que prestan significado a las ideas creadoras en el mundo de la cultura. Y como objetivo esencial, el lenguaje literario conlleva un valor creador que abre nuevos horizontes al lector, suscita inquietudes o remarca escenas sentimentales o dramáticas que nos aproximan a los secretos de la vida, el amor, los sentimientos mediante la gran variedad de matices que el lenguaje creador nos permite.
Antonio Pereira, creador de historias
Como hemos comentado, en el transcurso de las jornadas de ambos Congresos (Escritores de España y Literatura Leonesa), recibió un cálido homenaje el escritor y poeta Antonio Pereira, que destaca, especialmente, por el cultivo del cuento literario, narraciones que contienen una «belleza sobrecogedora», siguiendo el criterio literario de Nicolás Miñambres y, por otra parte, sus «relatos-poema» constituyen, en opinión de otro crítico, José Enrique Martínez, «pequeñas obras maestras». Sus cuentos, historias y narraciones (antiguas y modernas) «no se oxidarán con el tiempo, ya que están ancladas en una sólida teoría narrativa», en palabras de J. Carlos G. Boixo. Por todo ello, tanto sus glosadores como los admiradores de su «estilo leonés», nos unimos a Ernesto Escapa y Alfonso García para pedir la concesión del Premio Nacional de Literatura para Antonio Pereira por méritos objetivos. Hombre cordial y amigable, identificado como «el buen cuentista» en su famoso decálogo. Así lo pusieron de relieve los académicos Luís Mateo Diez y José Maria Merino.
El estilo leonés
Los diferentes autores leoneses, después de las ediciones del Congreso de Literatura Leonesa han reiterado que existe una nomenclatura del «estilo leonés», sello que recopila las claves de nuestra tierra como «espacio literario». No en vano en la próxima edición será el tema principal; en suma, «el estilo es el hombre» en frase del preceptista francés Buffon. De este modo se puede hablar de un estilo cervantino, quevedesco, barojiano, gongorino, borgiano-¦ ¿Y por qué no del estilo leonés, dentro del ancho campo de la cultura española y universal? Los autores leoneses (poetas, escritores, historiadores, novelistas, periodistas, narradores-¦) compiten en el proceso de perfeccionamiento del mundo de la cultura, con sus talentos. Su importante aportación a la literatura revela que existe una Escuela, nacida en tierras leonesas, como en otras épocas surgieron la Escuela de Salamanca, la Escuela Andaluza, la Escuela Valenciana, la Escuela de Cataluña y otras de carácter literario o científico-¦ Las obras que proceden de autores leoneses se pueden contemplar, admirar o leer no solamente en León, sino en el resto de España, de Hispanoamérica y en otros lugares del mundo. Actualmente, como muestra, obras de creadores leoneses son traducidas a diversos idiomas, si bien la geografía y el sentimiento de León se perciben en unos autores con más intensidad que en otros. Sin establecer comparaciones, el escenario de la tierra leonesa se recibe con claridad en las obras de Luis Mateo Díez, Juan Pedro Aparicio, José Maria Merino y Antonio Pereira. El pensamiento leonés o literatura leonesa, con sus valores intelectuales y creadores, componen, como es lógico, el soporte del llamado «estilo leonés». Sentir la cultura desde el universo de León.
Pensamiento, literatura y libertad
En trance de conclusión, es preciso hacer referencia a los temas fundamentales: «Pensamiento, Literatura y Libertad», sin cuyo desarrollo no habría cultura, como formación personal y como participación de bienes. Y la libertad de creación es el subsuelo de la cultura. En este aspecto, la cultura favorece, por otra parte, la libertad personal y eleva al hombre sobre su propio trabajo. Bajo esta consideración, el filósofo Fernando Savater, en su intervención, señaló que tanto la filosofía como la literatura son complementarias, aunque históricamente no haya sido así. Hoy día los filósofos y sus seguidores pretenden divulgar cuestiones abstractas y metafísicas, «las grandes preguntas que a todos nos afectan», y resulta que unos y otros -pensadores, escritores y poetas- se alimentan, recíprocamente, de las ideas, léxico y tendencias de la filosofía. Juan Carlos Mestre creo que empleó, en su intervención, la utopía como una reivindicación para aproximarse a la realidad. Bajo este prisma, el Presidente de la Asociación Colegial de Escritores, Andrés Sorel, señaló que «volveremos a las cavernas si no recuperamos el pensamiento libre».
Y como realidades de nuestro mundo trató la conferencia del profesor José Luis Sampedro. Y precisamente a través de la palabra, el hombre encuentra su sitio en el mundo, donde la vida de cada uno tiene su verdad, observación que nos recuerda la afirmación machadiana:
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.