Nombres salvaguardados del olvido
Astorga y sus moradoresJose Tomás García de la Fuente. Ed. Centro de Iniciativas Turísticas, Astorga, 2006. 104 pp.
Esta edición no venal conforma un conjunto de relatos con «las semblanzas de algunas gentes moradoras de Astorga, gentes de ayer y de hoy, que han dejado su impronta por las calles de mi querida ciudad -”escribe el autor en la Introducción -”. Son gentes que adoptan esa doble vertiente de «moradores y paseantes», gentes que tampoco trascendieron de ser conocidas fuera de Astorga pero a las que se les echa o echará de menos porque formaron o forman parte del «mobiliario urbano» salvando las distancias y si se me permite semejante licencia expresiva». Así Tano, Raposo «el Ti Panalero», Demetrio el Maestro de peluqueros, la señora Josefa, el General Martínez Cabrera, El tío Domingo, El señor Manolo «Turra», Matildina, Mari «la Corneta»-¦ «Además de tales semblanzas -”añade Jose Tomás, que insiste en la falta de tilde en su nombre-” se incluyen también algunos capítulos, no exentos de artificios literarios, dedicados a lugares o cosas, e incluso a personajes imaginarios, ubicados todos en Astorga; también son moradores y forman parte de la ciudad encajando perfectamente en la idea, ya descrita, que pretendo».
Es suficiente para conocer tema y pretensiones del libro. El tono, el de un verdadero enamorado, apasionado de su ciudad, que ha buscado en sus entresijos, en la documentación y en la memoria de no pocos astorganos el perfil definitivo de estos personajes. Y es que -”y lo apunta en el Prólogo Juan José Alonso Perandones-” «en la vida de las ciudades son muchos los vecinos de valía que merecen un testimonio escrito de su vida. Algunos de ellos, de los que tanto ignorábamos, felizmente con este libro quedarán salvaguardados del olvido».
Aquí queda el testimonio escrito, que es de agradecer, porque, en verdad éstos y otros ciudadanos anónimos son los verdaderos hacedores de la historia, seguramente con más razones profundas que quienes se empecinan en aparecen siempre en las fotos como imprescindibles. Hacen falta más libros como éste, donde se deposita la memoria del pueblo, pues no en vano éste, salvo excepciones, queda elevado a su condición de verdadero protagonista.