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NICOLÁS MIÑAMBRES
León

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A pesar de su tradición histórica y cultural, y de su belleza arquitectónica, Valderas no ha sido frecuente escenario de muchas obras literarias. De ahí un aspecto interesante entre otros de El canto del zaigú, novela de Luis Leante, ganador en 2007 del Premio Alfaguara, con su novela Mira si yo te querré, uno de los grandes éxitos de la editorial. Si en esta novela el escenario eran los campos de refugiados saharauis (como su reciente publicación La Luna Roja se desarrolla en buena parte en Estambul), Valderas es, salvo mínimos saltos geográficos a Campazas, el emplazamiento único de El canto del zaigú. No es fácil, y tal vez sea innecesario, un acercamiento argumental detallado. Protagonizada por un grupo coral de personajes (cada no de los cuales sirve de pretexto perspectivista de la obra) todos ellos ofrecen la versión chusca de un pueblo a punto de quedar transformado de forma repentina en pasto de los medios de comunicación y de los negocios urgentes.

Tal peligro, conjurado a tiempo por el párroco don Ciriaco, tiene una triple fuente: una pedagógica (la llegada de una nueva maestra que viene a sustituir a don Justo, el maestro muerto) y dos eventos inexplicables, curiosamente provocados por seres de corta inteligencia: las posibles apariciones de la Virgen y la presencia del zaigú. Su lúgubre canto en la torre del pueblo es siempre anuncio de extraños presagios. A efectos argumentales, la presencia de la joven maestra será la clave de los extraños sucesos que provoca el canto del zaigú, elemento esencial. De esa presencia femenina surge la esencia de la trama y en ella desemboca buena parte de las reacciones de los personajes. La obra resulta así una visión humorística, descoyuntada, de la población leonesa, sin que exista atisbo alguno de ofrecer una imagen negativa de la población.

Una atractiva complejidad narrativa

No ha tenido que pasar mucho tiempo para comprobar la maestría literaria de Luis Leante, presente en Mira si yo te querré. Dos años después del éxito y reconocimientos recibidos, el escritor sorprende con La Luna Roja , una novela de llamativa complejidad temática. En un escenario principal exótico de nuevo como es Estambul, desarrolla un argumento difícil de sintetizar e imprevisible en su desenlace. El valor de la obra se ve incrementado por la importancia que tiene el mundo de la creación y, concretamente, el de los libros.

El título es claramente polisémico. «La Luna Roja» es un café de Estambul, pero es también una novela de Emin Kemal, un escritor turco que vive retirado en Alicante. Es, además, el título de la novela que el lector tiene en sus manos, crónica que René Kuhnheim, uno de lo personajes, está narrando. Hijo de un diplomático alemán, que pasó su infancia en Estambul, René Kuhneim es el traductor de Emin Kemal y el coordinador de la presentación en Alicante de La Luna Roja . Escritor fracasado, René conoce en la velada literaria a una mujer enigmática, Aurelia, que se convertirá en obsesiva controladora de sus actos. La muerte del escritor turco pone en funcionamiento una serie de situaciones humanas y literarias que se centrarán paralelamente en los dos personajes aludidos. Aunque el presente tiene importancia decisiva, el viaje al pasado de ambos, resulta más interesante, con Estambul como escenario y, concretamente, el bar «La Luna Roja». En la ciudad turca René Kuhneim y Emil Kemal han disfrutado de experiencias personales y literarias que nunca olvidarán y vivido amores eternos. Tuna para René y Orpa en su relación con Emin Kemal serán mujeres decisivas, si bien no son las únicas. En el presente de René, Berta, su ex mujer y Ángela Lamarca, una prestigiosa editora, marcan su vida. Lo mismo ocurre con la vida actual de Emil Kemal, esclavo de las actitudes de Derya, su compañera.

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Aurelia se erige en misteriosa impulsora de las experiencias de René, a quien conduce a Munich y posteriormente a Estambul. La ciudad turca es el escenario del escritor pero también lo es del narrador, marcado por el amor imposible de Tuna. En la ciudad se localiza una de las claves más sorprendentes de la obra, decisiva en el desarrollo argumental. La variedad de situaciones y experiencias de los personajes hacen que La Luna Roja sea una novela en la que coinciden una serie muy rica de tratamientos y visiones literarias. Es obra de trasfondo autobiográfico, presenta tintes de novela policiaca, participa de los libros de viajes-¦ pero es sobre todo, una mirada a la creación. De ahí la recuperación del pasado de Emin Kemal, fuente de excelentes reflexiones, especialmente en el campo de los diarios. Todo ello tiene poco que ver con la actitud de René que, sumido en una sequía creativa, va recuperando la fertilidad gracias a su experiencia personal. Su progreso literario es el pretexto que Luis Leante aprovecha para actualizar con gran originalidad múltiples recursos metaliterarios. Todo ello se enriquece con la alternancia entre pasado y presente, así como la utilización de la primera persona que, complementada con la visión omnisciente, universaliza el tono de lo narrado.