Diario de León

Engendrando lilas de la tierra muerta, ambas manos vacías

Publicado por
JOSÉ ENRIQUE MARTÍNEZ
León

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La tierra estéril

T. S. Eliot. Edición y traducción de Javier Tello. Ed. Visor, Madrid, 2009. 124 pp.

Sonetos a Grete Gulbransson

Rainer María Rilke. Edición y traducción de Antonio Pau. Ed. Visor, Madrid, 2009. 54 pp.

E l título de esta reseña combina sendos fragmentos de Eliot y de Rilke, dos de los poetas que encaminaron la poesía del XX por vías diferentes y complementarias, porque precariedad y trascendencia nos hablan del hombre. Hay una cita de Eliot que ha atravesado la poesía universal a lo largo del pasado siglo: «Abril es el mes más cruel, engendrando / lilas de la tierra muerta, mezclando / recuerdos y deseos...». La muerte engendra vida, pasado y futuro. Abril es cruel por anunciar vida sobre la latencia invernal. Es de J. Mª Valverde la traducción más extendida de las Poesías completas de Eliot y, dentro de ellas, de La tierra baldía , que así tradujo The Waste Land , publicado en 1922, el mismo año que el Ulysses de Joyce, los dos textos inaugurales de la poesía y la novela del XX. Javier Tello cree más acertado el título de La tierra estéril «por el ambiente de esterilidad y negación vital» del poema, mientras que «baldío» alude a tierra virgen que va a ser cultivada; ocurre, sin embargo, que el título que le dieron Valverde y otros es el asimilado por la cultura poética española, como lo es, por ejemplo, La metamorfosis de Kafka, frente a La transformación , como se ha propuesto.

El poemario de Eliot responde a un momento concreto del devenir histórico, el del fin de la primera guerra mundial y su vasto campo de ruinas y destrucción. De ahí el carácter fragmentario del poema, collage, mosaico de alusiones y citas de distintas lenguas, tradiciones y culturas, yuxtaposición de frases provenientes de la cultura o de la calle. La ruina, la tierra seca, lo fragmentario es tema mismo del poemario de Eliot, «sólo conoces un montón de imágenes rotas»; pero queda una labor: salvar lo que se pueda del naufragio: «Estos fragmentos he apuntalado contra mis ruinas», otro intertexto universal.

La edición de Javier Tello, con versión inglesa original y traducción al español, se acompaña de un prólogo explicativo y de una profusión de notas que aclaran el texto y, más que nada, las alusiones, citas y reminiscencias con las que Eliot apuntaló los fragmentos de su poemario.

«Ambas manos vacías» son las palabras finales del último de los cinco Sonetos a Grete Gulbransson , que los recibió de Rilke como desagravio por una broma que a aquella le habían hecho sus amigos. Rilke tenía un concepto muy alto de la poesía, que expresaba la aspiración a una plenitud espiritual que el poeta checo persiguió en palabra y vida; tal aspiración ¿abocó a las manos vacías, al fracaso? Los cinco Sonetos los traduce por vez primera al español Antonio Pau y son densos, conceptuales y complejos; junto a ellos, un hermoso poema, «Por amor a ti quiero hoy tocar las rosas». Pau escribe un prólogo muy digno, contextualizando e interpretando los poemas rilkeanos. Aquí nos quedamos con las palabras de Grete cuando recibió los sonetos: «Un huracán, una tormenta, una embriaguez divina se apoderan de mí. Un bosque con millones de hojas resuena intensamente en mis oídos. Mi corazón golpea como un martillo».

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