El sacrificio, baldío y conmovedor de nuestro recuerdo

Publicado por
NICOLÁS MIÑAMBRES
León

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Castilla y León mística

Luis Grau. Fotos: Ecléctica. Las Guías del Duero. El Mundo. Valladolid, Edical, 2009. 94 pp.

Un sencillo altar mudo que convoca el sacrificio, baldío y conmovedor, de nuestro recuerdo», es la evocación, entre espiritual y literaria, que Luis Grau hace del castro abulense de Ulaca. Es una de tantas impresiones que siente ante esas muestras que simbolizan la Castilla y León Mística, considerando el sentido del vocablo sin reducirlo a la visión religiosa. Entre otras cosas porque, dicho en curioso oxímoron, «lo místico es, por definición, indefinible». Sin olvidar que el paisaje es la mirada interior de cualquier criatura que lo contempla. Es por ello por lo que las noventa y cuatro secuencias que componen la obra son otras tantas miradas del autor, próximo a ellas desde una doble perspectiva: la culta y la personal. Ambas, la científica y la psicológica, persiguen un objetivo: espigar de entre el riquísimo patrimonio de estas tierras, «los lugares y parajes (-¦) [que] se caracterizan por significar más, por ser más».

Sin las ataduras de un sentido estricto de lo místico como sinónimo exclusivo de lo religioso, Luis Grau recorre los espacios castellano-leoneses rescatando para la reflexión y el recuerdo lugares sagrados, en efecto, pero sin olvidar elementos orográficos, hídricos o arbóreos, ni muestras de onomástica eximia. A fin de cuentas, todo ello ha sido adorado por el hombre en el espacio de lo natural o creado por él, buscando «el improbable contacto con lo intangible». También el campo de batalla recibe su oportuno tratamiento en algún lugar históricamente representativo. Este afán por reflejar lo inexplicable o lo que esconde una condición misteriosa justifica la variedad de elementos evocados o descritos y será la clave de que pocos lectores coincidan en la selección. No hay que olvidar sin embargo el tono esencialmente divulgativo del libro, condición que exige una elección didáctica de los textos, pero que no excluye una amena y sugestiva elaboración.

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La obra se cierra con una secuencia literaria, « Regiones literarias», en la que Luis Grau recoge dos espacios representativos de este campo de la creación: Región de Juan Benet y Celama, de Luis Mateo Díez. Cierran así este tapiz místico que, de alguna manera, ajusta su estructura a una diacronía de la mística o, cuando menos, del misterio. Todos los elementos reflejados han colaborado en ello, en ese espacio milagroso que hace excelsa, a pesar de sus miserias, a la criatura humana.