Nadir y el tecnohiperrealismo
ANA CRISTINA PASTRANA
E l hombre se construye, se destruye, se desarrolla, evoluciona y emerge. El conocimiento humano está determinado por el conocimiento sensible, el filosófico y el científico, que contribuyen a su desarrollo. La pintura constituye una herramienta esencial al servicio del conocimiento sensible. La singularidad de cada obra de arte, como pieza única, aglutina la información subjetiva del artista (sus emociones y sensaciones) y la objetiva, en cuanto refleja una realidad social, histórica-¦ El virtuosismo técnico refleja la experiencia humana del artista y su voluntad a la hora de crear.
Existen personas para las que el arte es la única forma de vida. Vivir no es lo mismo que sobrevivir. El arte es una actividad mental que necesita materializarse. Nadir es un hombre que sueña con imágenes acotadas, no infinitas, un hombre que concibe su infinitud como una sucesión de momentos finitos. El Tecnohiperrealismo revela energía vital y parte de la idea. La materialización sensible y fidedigna de la misma es compleja debido a que la materia ofrece una gran resistencia física a la hora de transformar lo espiritual en tangible. La idea va tomando forma en la mente del artista, en un proceso de composición y descomposición, hasta conseguir, gracias a la pulsión creativa, imágenes y estructuras formales que la harán perceptible. En el soporte pictórico conviven la abstracción informática, tendencias geométricas o de cualquier otro tipo y la figurativa.
«El Tecnohiperrealismo considera a la obra pictórica como un signo-icónico al servicio del pensamiento del artista que utilizará lenguajes de asociación semiótica, sugerencias y metáforas visuales, diálogo de formas, incluso leguajes considerados propios del arte conceptual y del minimalismo, como pueden ser los juegos tautológicos, los macro y micro-objetos pictóricos, pero reproducidos hiperrealmente en la bidimensión del soporte pictórico» (Nadir).
El tiempo, la única realidad. El tiempo es la única realidad que existe. Nosotros caminamos a través de su línea, sin conocer el principio ni el fin, siendo conscientes de que sólo podemos contemplar el pasado y desear el futuro. El presente no es más que un castillo de naipes que se destruye por sí mismo, mientras el mañana sólo se detiene con la muerte. El arte es inherente a la especie humana. Desde los tiempos de las cavernas hasta el día de hoy, la idea de trascender y dejar constancia de sus vivencias está en la mente del hombre. Para realizar este fin, el Tecnohiperrealismo se sirve del soporte tangible, en este caso el óleo, el lienzo y la técnica hiperrealista, para materializar imágenes virtuales. La pintura se manifiesta mediante valores estético-vitales y el Tecnohiperrealismo evidencia, dentro del Arte Contemporáneo, las nuevas circunstancias estético-históricas y la Revolución técnico- tecnológica.
El primer pecado del hombre, la desobediencia, constituye un acto de libertad. En la vida existen hombres que no pueden mirar el sol sin calcular la distancia, hombres que no pueden disfrutar de una obra de arte sin calcular el precio ni leer un libro sin pensar en el número de hojas, hombres que condicionan la relación con sus semejantes sopesando los beneficios que pueden obtener. Son hombres pobres y limitados, que no saben dar, solo tener, hombres esclavos de sus miserias. Cuando un artista supedita el arte a los números o a la demanda social, el arte muere. El artista se enquista, pierde su dignidad en favor de sus intereses, se apoltrona en los convencionalismos sociales que amparan su carácter mercenario y se deja seducir por la adulación. Pobre es quien solo aspira a recibir. La misión del pintor consiste en aportar. El riesgo implica en muchas ocasiones incertidumbre y fracaso. La sociedad no está educada para abrirse a nuevas ideas y nos aferramos a lo conocido por miedo al rechazo. La lucidez hace amargo el éxito, la mediocridad siempre mantiene viva la esperanza.
Llenas de simbolismos y respuestas. Todas las obras de Nadir están cargadas de simbolismos, de respuestas vitales con las que pretende sensibilizar a la sociedad que le rodea y dar testimonio de su tiempo. Todo es trascendente y relevante. Nada es superficial. El equilibrio de sus composiciones, así como el estudio minucioso de las mismas, ponen de manifiesto su gran imaginación y su sentido crítico. En cada cuadro coexisten varias realidades que se entremezclan, pequeños objetos que se descuelgan de su infancia, al igual que el asombro, la felicidad o el miedo se columpian de la inocencia. Nadir es un pintor que desnuda la sociedad contemporánea y refleja, mediante realidades virtuales, cómo nos movemos, nuestras contradicciones e intereses, nuestros determinismos y nuestras controversias, nuestra realidad cotidiana. Toda su obra evidencia un conocimiento de lo vital y de su energía y constituye una apología de la vida.
«-¦ las imágenes y sus relaciones van más allá de reflejar un contenido subjetivo intimista, plantean cuestiones de diverso orden, presentan problemas dialécticos, contradicciones socio-económicas que son validadas por consenso argumental mediante la controversia ideológica, resultado de la confluencia en la obra pictórica Tecnohiperrealista de las dispares ópticas políticas; hacen visible la invisibilidad de atmósferas carentes de significado explícito y verosímil; es hiperreal aquello que las leyes físicas nos impiden presenciar y que la imaginación y el arte por el arte, con el placer estético como única meta, nos exigen» (Nadir).
«Quien siembra deseo, cosecha opresión.» Quizás con esta frase definiríamos la vida de Nadir, un hombre que siempre se ha preguntado por la razón última de las cosas y que ha recibido más bofetadas que explicaciones. El deseo es lo que nos mueve, nos pone en camino de la búsqueda y nos ayuda a crear. La sociedad intenta identificar nuestros deseos con sus parámetros de bienestar social, pero en el momento que claudicamos, nos convertimos en eslabones de una cadena que no funciona en interés del individuo ni de la comunidad, sino a favor de los intereses de mercado. Lo que constituye la fortaleza del hombre para afrontar las adversidades y la opresión no es ni su capacidad de ataque, su aislamiento o su defensa, sino la fuerza y la fe que es capaz de concentrar en sí mismo. Nadir es un biófilo, una encina cuyas raíces se amarran a la tierra, a la vida. Pero ello no le impide volar y convertirse en pájaro, en flor, en viento-¦ y arrasar la realidad fugaz del instante para transformarla en otras muchas realidades virtuales que nos dan a conocer la fragilidad de la existencia humana.