Diario de León

JOSÉ OVEJERO. NOVELISTA

«... entonces, lo que habré logrado es dinamitar las leyendas piadosas y heroicas sobre la guerra»

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

E. A.

Es como con los libros; sólo después de terminarlos puedes preguntarte si es verdad o no lo que dicen», señala un personaje de tu novela. ¿Qué responderías al respecto sobre La comedia salvaje ?

-”Una novela no es lo mismo que un libro de Historia. En éste, todo lo que se cuenta debe estar documentado y reflejar unos hechos de la manera más cercana a la verdad. En una novela lo que se cuenta es, en gran medida, inventado, así que no hay que buscar la verdad en sus páginas: la verdad aparece, o no, en el ánimo del lector; es como cuando asistimos a una obra de teatro; es obvio que aquello que vemos nos sugiere ideas o emociones que pueden ser ciertas.

-”El protagonista nunca sabe si es un individuo o un prisionero, un amigo o un enemigo, si lo salvarán o lo matarán. ¿Cómo ves que evoluciona Benjamín en un contexto así de intrincado a lo largo de la novela?

-”Benjamín es un prisionero como lo son casi todos los participantes en una guerra: se ve obligado a actuar en un contexto que no entiende, a acatar unas normas absurdas y brutales. Pero poco a poco se va volviendo consciente de que también un prisionero tiene un margen de actuación y decide dejar de ser tan sólo una víctima; por un lado sabe que es imposible detener la guerra, por otro sabe también que lo único digno es seguir intentándolo.

-”¿Hasta qué punto la historia real es intervenida por la ficción en La comedia salvaje y viceversa?

-”La mayoría de las novelas sobre la guerra civil que he leído en los últimos años pretenden recuperar la memoria histórica mediante la ficción, lo que nos lleva a una paradoja de difícil resolución. En realidad, sospecho que en muchos casos la escritura no está dictada por el deseo de contar lo que sucedió, sino por el de imponer una interpretación al pasado, que es previa a la escritura: se inventan personajes y situaciones verosímiles, que no verdaderos, y se manipula emocionalmente al lector para que juzgue el pasado, no con datos reales, sino a través de arquetipos. Toda esta introducción para explicar que aunque utilizo situaciones reales y un contexto histórico investigado minuciosamente para urdir mi novela, no pretendo imponer una interpretación de la realidad, sino precisamente desmontar las interpretaciones más frecuentes. Si he hecho bien mi trabajo, lo que habré logrado es dinamitar las leyendas piadosas y heroicas sobre la guerra.

-”Muchos de los personajes acusan cierto grado de delirio, de distorsión de la realidad-¦ ¿son las secuelas de la guerra?, ¿hasta qué punto estos síntomas permanecen aún hoy en la identidad española?

-”La guerra, no sólo la Guerra Civil española, es una situación de delirio colectivo en la que la realidad es una imagen que se encuentra al fondo de un espejo de la risa. Partiendo de ahí, decidí abordar a mis personajes no en su «normalidad», sino en lo esperpéntico que habita en cada uno de nosotros. En cuanto a la identidad española, es, como mi novela, una ficción. Muchos españoles parecen haber heredado de la Guerra Civil la idea de que sólo es España aquello que encaja con sus propios valores. «Los otros», los del bando contrario, no son auténticos españoles, por lo que hay que eliminarlos -“versión bélica- o neutralizarlos -“versión democrática-. Es fascinante constatar la identificación que se establece entre partidos actuales y los contendientes en la guerra.

-”Cada ciertos tramos en la novela se reflexiona sobre el arte de narrar, sobre qué deben tener las historias (crímenes, pasiones, etc.) y cómo deben ser contada. ¿Hay, en el fondo, una declaración de principios como novelista?

-”Una novela no me parece el lugar más adecuado para hacer declaraciones de principios. Esas reflexiones sobre la narración son parte de un juego, porque también la novela es un juego en el que espero que participe el lector. Por un lado se trata de una invitación a pensar sobre lo que una narración hace con nosotros, por otro de acentuar el carácter «artificial» de lo narrado. Continuamente recuerdo al lector que lo que está leyendo, aunque le emocione, aunque le irrite, aunque le inspire, no es la realidad. Es literatura.

-”¿Por qué un tema como la Guerra Civil debe ser contado tantas veces, desde tantos puntos de vista? ¿Cuál es tu mirada personal sobre ese periodo de la España reciente?

-”Con un trauma hay dos estrategias frecuentes: la represión -“esconderlo de la propia conciencia- y el análisis, regresar una y otra vez a él, revivirlo para intentar superarlo-¦ lo que paradójicamente, digan lo que digan los psicoanalistas, nos impide escapar de él. La estrategia que yo intento aplicar es la de reírme de él; no porque no me parezca importante, sino precisamente porque me parece importante necesito un enfoque que lo desdramatice, que lo consigne al pasado. Por cierto, consignarlo al pasado no significa olvidarlo, sino tan sólo distanciarme emocionalmente de él.

-”Uno de los latinoamericanos con que Benjamín se topa en su camino, declara que «este país lo que necesita es sangre nueva. Gente que mire hacia adelante y hacia atrás». ¿Qué necesita España en la actualidad?

-”Cuando escribí esta frase lo hice en el contexto absurdo de ese pelotón latinoamericano que desembarca en la guerra civil no para sumarse a un bando sino para conquistar España y salvarla de sí misma. Al escribirlo me hizo gracia, pero ahora que lo pienso, lo que dice no es tan delirante: puede que tenga razón y que una llegada masiva de inmigrantes esté ayudando a abrir nuevos horizontes y a aliviarnos de tanta españolidad, catalanidad, etc.

-”¿Qué valor le asignas al hecho de haber vivido fuera de España para hablar de temas que tocan directamente la identidad de los españoles?

-”Durante muchos años España y lo español no me han interesado lo más mínimo como temas literarios. Pero, por razones que no sabría explicar, parece que algo ha cambiado en mis intereses. Hace poco edité en Funambulista un libro y audiolibro con relatos de varios autores sobre la España de hoy -“ La España que te cuento -, y ahora acabo de escribir La comedia salvaje . Lo curioso es que la distancia no me ha vuelto indiferente. De hecho, creo que si ahora escribo sobre España es sobre todo porque el país me irrita profundamente. Y porque la identidad española, y la vasca, y la catalana, me provocan sarpullidos. Si me río así de las leyendas intocables de los españoles es porque, a pesar de todo, aún no he descubierto la manera de dejar de ser español.

-”¿Cuándo sabes que a una novela hay que ponerle un punto final (ya que, tal como se señala en La comedia salvaje , la vida está compuesta más por puntos suspensivos)?

-”No sabría decirlo, así en general, pero hay un momento en el que tienes la impresión de haber contado lo que querías contar y que alargando la historia no le vas a añadir nada sustancial. Hay novelas que tienden a un final previsto, con lo que la cuestión que se plantea no es cuándo hay que ponerle punto final sino todo lo que debe ocurrir hasta llegar a ese punto. En este caso, podría haber continuando escribiendo, ya que el recorrido de Benjamín y Julia sólo abarca los primeros meses de la guerra y podría haber añadido nuevas andanzas y nuevos personajes. Pero creo que los protagonistas ya están suficientemente retratados, que mis comentarios cáusticos o brutales sobre la guerra ya están ahí, que la comedia ya nos ha hecho reír y llorar bastante.

tracking